Almeida tira por tierra las reivindicaciones vecinales de Puente de Vallecas y Retiro, manteniendo un ‘scalextric’ donde 170.000 vehículos diarios ofrecen ruido, contaminación, segregación y desigualdad.

El Ayuntamiento de Madrid vuelve a demostrar cuál es su modelo de ciudad: una ciudad pensada para los coches, para la especulación urbanística y para quienes viven lejos de las consecuencias de la contaminación y el ruido. El plan “Vallecas Abierto”, presentado por el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida, no es más que una operación de maquillaje político que pretende vender como transformación urbana lo que en realidad supone consolidar uno de los mayores símbolos de desigualdad y segregación de Madrid: el scalextric de la M-30 sobre Puente de Vallecas.
Mientras otras grandes ciudades europeas avanzan hacia modelos más sostenibles, derribando autopistas urbanas y recuperando espacios para la ciudadanía, Almeida decide mantener una infraestructura que soporta el paso de más de 170.000 vehículos diarios. Miles de coches atravesando cada día el corazón de Vallecas significan contaminación atmosférica, ruido constante, problemas de salud y una barrera física que divide barrios y vecinos desde hace décadas. No es progreso: es condenar a Vallecas a seguir siendo el patio trasero de Madrid.
Desde hace años, el movimiento vecinal lleva reclamando una transformación real de este espacio. Asociaciones vecinales, colectivos sociales y entidades del distrito han defendido la necesidad de derribar el scalextric y recuperar ese entorno para la vida, el encuentro y el bienestar de quienes viven allí. Sin embargo, Almeida ha decidido ignorar estas reivindicaciones y lanzar un proyecto unilateral, sin participación ciudadana y sin ofrecer siquiera plazos claros de ejecución. Una vez más, el PP entiende la participación vecinal como un obstáculo y no como un elemento imprescindible para construir ciudad.

La inversión anunciada, de 11,5 millones de euros, evidencia además la falta de ambición del proyecto. Se pretende vender como una gran actuación urbanística lo que no deja de ser una reforma superficial incapaz de resolver el problema estructural. Porque el problema no es cómo decorar el scalextric; el problema es el propio scalextric. Mientras esa infraestructura continúe en pie, continuará también la desigualdad urbana que sufren los barrios del sur y del este de Madrid.
No es casualidad que este tipo de infraestructuras siempre castiguen a las mismas zonas obreras. Vallecas lleva décadas soportando políticas urbanísticas que priorizan el tráfico privado y los intereses económicos frente a la salud y la calidad de vida de la gente trabajadora. Los barrios populares acumulan contaminación, falta de zonas verdes y peores condiciones urbanas mientras las grandes operaciones de transformación y embellecimiento se reservan para otras partes de la ciudad. Madrid sigue funcionando a dos velocidades: una para quienes tienen privilegios y otra para quienes cargan con las consecuencias.
Desde Podemos Madrid y el Círculo de Puente de Vallecas lo tienen claro: cualquier proyecto que quiera mejorar realmente el entorno debe partir de una condición básica, el derribo del scalextric. Todo lo demás son parches destinados a perpetuar el problema y a silenciar temporalmente las protestas vecinales.
«Desde el Círculo de Puente de Vallecas y desde Podemos Madrid, sabemos que la condición de cualquier proyecto de mejora del entorno para el bienestar pasa por derribar el scalextric»
Además, el plan “Vallecas Abierto” nace sin consenso social. Y eso debería hacer reflexionar al Ayuntamiento. Las ciudades no pueden construirse de espaldas a quienes las habitan. Cuando un gobierno municipal impone proyectos sin escuchar a la ciudadanía, está debilitando la democracia y reforzando un modelo autoritario de gestión urbana donde las decisiones se toman desde los despachos y no desde los barrios.
Madrid necesita un modelo urbano radicalmente distinto: menos coches, menos contaminación y más espacios públicos para la convivencia. Necesita inversiones que reduzcan desigualdades y que prioricen la salud de la mayoría social frente a los intereses económicos de unos pocos. Y eso pasa, inevitablemente, por acabar con una infraestructura que simboliza décadas de abandono institucional hacia Vallecas.
Porque no hay “Vallecas Abierto” posible mientras el scalextric siga levantándose como un muro sobre el barrio.





