Hoy hemos visto un nuevo episodio más en la telenovela en la que se ha convertido Vito Zoppellari Quiles, el migrante que se avergüenza de sus raíces.
Zopellari es un niño pijo que quiso convertirse en una especie de superhéroe con micro que se atrevía a preguntar lo que ningún otro periodista se atrevía. Pero más que un superhéroe, se ha acabado convirtiendo en un villano que pronto acabará entre rejas.
El migrante de Zopellari acumula diversos procedimientos judiciales, entre ellos una querella por revelación de secretos, 2 años de prisión por un delito contra la dignidad y la integridad de una mujer con discapacidad intelectual, 9 años de prisión por tres delitos continuados de calumnias con agravante de odio ideológico e injurias, a las que se suma la de hoy: la denuncia, por parte de Begoña Gómez, por agresión.
Las imágenes que llevamos viendo de este migrante desde hace años son lamentables: acoso, difamaciones, agresiones, todo pagado con dinero público por parte del Partido Popular.
Porque hay que decirlo, lo que hace Zoppellari no es periodismo, y no lo decimos porque Vito no tenga la carrera de periodismo, que no la tiene, sino porque acosar, agredir o difamar es todo lo contrario a ser periodista.
A Vito no lo hemos visto nunca preguntarle a Mazón por aquel día maldito de la DANA, donde él estaba en El Ventorro mientras los valencianos y las valencianas se ahogaban. Tampoco lo hemos visto nunca preguntar a Ayuso por las 7.291 personas que dejó morir en las residencias. No hemos visto a Zoppellari preguntarle a Abascal por las purgas que está llevando a cabo en su partido.
A Vito no lo hemos visto nunca preguntarle a Mazón por aquel día maldito de la DANA, donde él estaba en El Ventorro mientras los valencianos y las valencianas se ahogaban. Tampoco lo hemos visto nunca preguntar a Ayuso por las 7.291 personas que dejó morir en las residencias. No hemos visto a Zoppellari preguntarle a Abascal por las purgas que está llevando a cabo en su partido.
Zoppellari no es periodista, aunque él lo repita tanto para intentar autoconvencerse, que, por cierto, no se nos olvide que este ultra sigue teniendo acreditación en el Congreso, con una presidenta como Francina Armengol, del Partido Socialista Obrero Español.
Vito Zopellari Quiles, el migrante que jugó a ser Clark Kent y acabó convirtiéndose en Lex Luthor, y sí, como Lex, Vito acabará encerrado en la Prisión de Belle Reve o, bueno, Valdemoro, Estremera o Soto del Real; tampoco nos vamos a poner exquisitos.



