Ceuta: desinformación, racismo e inacción.

0
34

Llevo unos días dándole vueltas a todo lo que está pasando en Ceuta. Al final no entiendo por qué en los medios de comunicación y desde partidos como el PP o Vox se empeñan en vender el relato de que esto es una «invasión». ¿Por qué no se habla con propiedad de lo que realmente es: una crisis migratoria y humanitaria? A mí me da la sensación de que se usa esa palabra con mucha ligereza para meter miedo, como si las personas que llegan nadando o saltando la valla fueran un ejército invasor y no gente desesperada buscando cómo salir adelante.

El relato de la invasión frente a la crisis humanitaria

Lo que más rabia me da es la doble vara de medir. Cuando empezó la guerra de Ucrania, toda Europa abrió las puertas de par en par, dio permisos de residencia al instante y puso facilidades para que la gente se adaptase y rehiciera su vida. Me pareció bien porque eran familias huyendo de las bombas, pero te hace pensar: ¿por qué cuando no son europeos cuesta tanto abrir las puertas? ¿Qué pasa con los que huyen de los horrores de Siria, del infierno de Afganistán o de la situación atascada y sin salida en el Sáhara? Para ellos no hay vías legales, ni facilidades, ni protección inmediata. Se tienen que jugar la vida en el mar o en la frontera porque para ellos los corredores seguros sencillamente no existen. Al final da la impresión de que las puertas se abren o se cierran según el origen o el color de piel, y eso es racismo nos guste o no.

[[File:Sánchez visita el Centro de Atención, Recepción y Derivación de refugiados ucranianos en Barcelona (2).jpg|Sánchez_visita_el_Centro_de_Atención,Recepción_y_Derivación_de_refugiados_ucranianos_en_Barcelona(2)]]

Aquí en Ceuta la tensión se nota en la calle. Es agotador ver la cantidad de bulos y desinformación que circulan por WhatsApp y redes sociales: vídeos sacados de contexto, inventos sobre ayudas que supuestamente reciben, o acusaciones de delitos sin ningún tipo de prueba. La gente se traga esas cadenas sin verificar nada y eso solo sirve para encender el odio y crispar el ambiente.

La huella del racismo y la desinformación en las calles

Esto ya lo vimos en Torre Pacheco. Bulos y desinformación que acabaron con gente, con fascistas y racistas llegados de todos los puntos de España para cazar a migrantes. Exactamente lo mismo que estamos viendo ahora en Ceuta: gente llegada de todas partes para lo mismo, para cazarlos, alentados por esas palabras de Figaredo en televisión hablando de cazar migrantes.

Las imágenes que hemos visto estos días en Ceuta son desalentadoras. Hemos visto cómo grupos racistas quemaban lo poco que tenían los migrantes en la playa para resguardarse y no dormir a la intemperie. Hemos visto incluso cómo se sentaban en la carretera para impedir que el camión de la Cruz Roja les llevase algo de comida. Al final, toda esa desinformación se termina convirtiendo en pura crueldad. ¿Dónde ha quedado la empatía? ¿Es que la gente ya no tiene corazón? Hay que recordar que son seres humanos, personas como tú o como yo, que han sido utilizadas y empujadas hasta aquí por la dictadura de Mohamed VI. Muchos se han ahogado por el camino y los que llegan están solos, desamparados y traumatizados. Que haya gente buscando literalmente que se mueran de hambre es inhumano. Qué menos que darles de comer, qué menos que garantizarles lo básico a personas que no tienen nada.

Inacción política: la responsabilidad del gobierno

Pero no todo es culpa del racismo, de los bulos y de la desinformación. También hay que mirar directamente al Gobierno y a su inacción. Desde el minuto uno debieron estar aquí en Ceuta gestionando y resolviendo esta crisis, pero no han hecho absolutamente nada. Han demostrado una tibieza desesperante y una cobardía enorme frente a Marruecos y su rey Mohamed VI. En la política de hoy en día no se puede actuar así. Cuando eres así de blando, la extrema derecha te pasa por encima: el discurso de odio de Vox hay que contrarrestarlo de frente y con dureza. Al final, con esta pasividad y esta forma de actuar tan tibia, el propio Gobierno se está convirtiendo en una máquina de regalarle votos a la derecha y a la extrema derecha.

Al final, Ceuta se ha convertido en el reflejo de un problema mucho mayor: mientras unos usan a personas vulnerables para sembrar odio y otros miran para otro lado por cobardía, la realidad es que hay seres humanos sufriendo en nuestras calles. Se nos está olvidando algo tan básico como la empatía. Ojalá empecemos a exigir soluciones reales y valientes, pero, sobre todo, ojalá no perdamos la capacidad de ver en el otro a un igual, porque la verdadera derrota de una sociedad es dejar que la crueldad se vuelva algo cotidiano.

Publicidad