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Corrupción institucional y poder empresarial: del PSOE al PP, el Estado capturado

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[[File:Development Minister Ábalos on December 14, 2018.jpg|Development_Minister_Ábalos_on_December_14,_2018]]

España ha sido testigo de múltiples escándalos de corrupción que, más allá de nombres y siglas, evidencian una problemática estructural: el uso del aparato del Estado para beneficiar intereses privados mientras el bipartidismo actúan como meros administradores del poder. La corrupción no es solo cuestión de malversación, sino de cómo empresas ajenas a las urnas terminan gobernando a través de contratos, favores y puertas giratorias.

De los contratos inflados a la «trama Koldo»

Uno de los casos más recientes que sacudió al PSOE fue la llamada trama Koldo, vinculada al exasesor del exministro José Luis Ábalos. Durante la pandemia, se adjudicaron contratos millonarios para la compra de mascarillas a empresas sin experiencia ni solvencia, generando un desfalco de fondos públicos. El episodio evidenció cómo intermediarios sin cargo institucional operaban con absoluta impunidad gracias a sus conexiones políticas.

El papel de Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, actualmente en la cárcel por ser presuntamente el cabecilla de dicha trama y con conexiones a contratos públicos concedidos a dedo a empresas constructoras y que recibía mordidas que se repartían los tres anteriormente citados, salpicados con corrupción, malversación, prevaricación, prostitución, etc.

🏛️ La herencia fiscal de Montoro y las sombras del PP

En el otro extremo político, el Partido Popular acumula años de polémicas. El exministro Cristóbal Montoro, arquitecto de la amnistía fiscal de 2012, permitió regularizar fondos ocultos en el extranjero con mínimos requisitos. Aunque la medida fue vendida como solución ante la crisis, muchos la consideraron un regalo a grandes fortunas.

Montoro también fue cuestionado por el uso de su despacho privado de asesoría fiscal «Equipo Económico«, que habría intermediado en contratos públicos incluso mientras él ocupaba cargos ministeriales. La confusión entre lo público y lo privado quedó más que patente.

Grandes empresas, contratos públicos y el poder sin urnas

Un patrón común se repite: empresas constructoras, energéticas o consultoras que reciben adjudicaciones millonarias de gobiernos del PSOE o PP, con mínima competencia real. Más preocupante aún es cómo estas corporaciones logran condicionar políticas públicas a través de lobbies, informes o incluso mediante exministros en sus consejos de administración.

Iberdrola, ACS, Ferrovial, Acciona o Deloitte son algunos de los nombres que aparecen recurrentemente en informes de adjudicaciones. La política energética, la obra pública y hasta las campañas electorales parecen depender más de los consejos empresariales que de los programas políticos.

¿Gobierno sin legitimidad democrática?

Lo más alarmante es que estos actores empresariales jamás se someten a elecciones, pero su influencia sobre el BOE y los presupuestos es desproporcionada. La democracia representativa pierde sentido si las decisiones clave se negocian en despachos privados antes que en el Parlamento.

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El caso Montoro: cuando Hacienda dejó de ser cosa de todos.

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[[File:Cristóbal Montoro 2015 (cropped).jpg|Cristóbal_Montoro_2015_(cropped)]]

La imputación del exministro de Hacienda Cristóbal Montoro marca un nuevo capítulo en la larga novela de la corrupción política en España. Esta vez, el protagonista no es un oscuro asesor ni un empresario con contactos, sino quien durante años fue el rostro de la austeridad, el látigo fiscal y el arquitecto de recortes que afectaron a millones de ciudadanos. Hoy, la justicia sospecha que ese mismo hombre utilizó su cargo para beneficiar a empresas gasísticas a cambio de pagos millonarios.

Una red de influencias al servicio del dinero

Según el auto judicial, Montoro habría sido el eje de una trama que operaba desde el Ministerio de Hacienda, donde se impulsaron reformas legislativas “a demanda” de empresas privadas. ¿El intermediario? El despacho Equipo Económico, fundado por el propio Montoro, que recibió cerca de 780.000 euros de las empresas beneficiadas. Las reformas fiscales que se aprobaron —como rebajas en el Impuesto Especial sobre la Electricidad y el IAE— fueron redactadas, en parte, por las propias empresas, en un ejercicio grotesco de externalización del poder legislativo.

El ministro que recortó a todos menos a sus amigos

Resulta insultante que quien impuso la amnistía fiscal, recortó servicios públicos y subió impuestos a la clase trabajadora, ahora esté acusado de usar su influencia para regalar ventajas fiscales a grandes corporaciones. Mientras miles de autónomos y familias eran exprimidos por Hacienda, Montoro presuntamente facilitaba rebajas fiscales a cambio de comisiones encubiertas.

El PP se lava las manos (otra vez)

La reacción del Partido Popular ha sido predecible: minimizar, desviar y comparar. Juan Bravo, vicesecretario del PP, ha afirmado que “no se está hablando de mordidas, prostitutas o colocación de amigas”, como si la corrupción solo existiera cuando hay escándalo sexual. El partido ha trazado un “cordón sanitario” alrededor de Montoro, asegurando que no tiene vinculación con el equipo actual de Feijóo. Pero los hechos son tozudos: la trama salpica a casi treinta altos cargos nombrados por Montoro.

¿Y ahora qué?

La imputación de Montoro no es solo un caso judicial; es una radiografía de cómo se ha gobernado este país. Un ministro que predicaba con la ley mientras la manipulaba desde dentro. Un partido que se escuda en tecnicismos para no asumir responsabilidades. Y una ciudadanía que merece saber si las leyes que rigen su vida fueron escritas en despachos privados a golpe de talonario.

Este es el PP que nos quiere volver a Gobernar para seguir haciendo cosas de las «suyas» ya piensan que les ha llegado el turno de volver a llenarse el bolsillo a costa de todos y todas, como esta haciendo el PSOE ahora. Una muestra mas de que este Bipartidismo esta corrupto. En las manos de toda la ciudadanía esta seguir permitiendo esta corrupción o buscar una alternativa de Izquierdas, honesta y honrada como nos ofrece Podemos.

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LAS 6 DE LA SUIZA: SINDICALISMO EN EL BANQUILLO

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Javitxu

Las seis de La Suiza: sindicalismo en el banquillo

El ingreso en prisión de seis sindicalistas asturianos, conocidos como Las seis de La Suiza, ha sacudido el panorama laboral y político en España. Cinco mujeres y un hombre, miembros de la CNT de Gijón, fueron condenados a tres años y medio de cárcel por coacciones y obstrucción a la justicia, tras participar en una campaña de protesta frente a la pastelería La Suiza en defensa de una trabajadora embarazada que denunció acoso laboral y sexual.

El conflicto comenzó en 2016, cuando la trabajadora solicitó ayuda al sindicato. Ante la negativa del empresario a negociar, se organizaron concentraciones pacíficas, reparto de panfletos y difusión de vídeos. Aunque no se registraron actos violentos, el juez consideró que las acciones sindicales causaron un daño desproporcionado que llevó al cierre del negocio.

La sentencia, ratificada por el Tribunal Supremo en 2024, ha sido calificada por muchos como un ataque a la libertad sindical. Más de veinte organizaciones, junto con el Gobierno del Principado de Asturias, han solicitado el indulto. La vicepresidenta Yolanda Díaz ha declarado que “el sindicalismo es un derecho, no un delito”. Pero no hace nada, cuando tiene el Consejo de Ministros y el BOE a su mano. Miles de personas se han manifestado en Gijón, Madrid y otras ciudades bajo el lema “Hacer sindicalismo no es delito”, exigiendo la libertad de los condenados.

El Artículo 21 de la Constitución Española nos garantiza que cualquier persona puede reunirse y manifestarse libremente, siempre que sea de forma pacífica. No se necesita permiso, pero sí comunicación previa si se realiza en espacios públicos. La autoridad solo puede intervenir si hay riesgo real para la seguridad.

ERC, Podemos, Bildu y BNG presionan para instar al Gobierno a conceder el indulto sin mas demora, ya que el sindicalismo y la protesta nunca puede ser un delito, siempre que se haga de forma pacifica como ha sido en este caso. Ya son 6 días privadas de libertad y no pueden pasar ningún día mas.

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Vito Quiles increpa a Ione Belarra después de fomentar el discurso de odio en Torre Pacheco.

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Tras unos días muy convulsos en Torre Pacheco por los discursos de odio programados desde medios de ultraderecha, que han llevado a la caza del marroquí en sus calles demostrando el odio que estos medios llevan y ser alentados por partidos políticos como Vox y agitadores como Alvise, Vito Quiles, Bertrand Ndongo entre otros, con el gran seguimiento que tienen desde sus RRSS, han convertido sus calles en un autentico infierno para sus vecinas y vecinos.

La Secretaria General de Podemos Ione Belarra ha acudido hoy a mostrar su apoyo a la ciudadanía y expresar el apoyo que desde la formación morada siempre se tiene a los migrantes que tienen que abandonar sus países de origen para intentar tener una vida digna. Ha sido increpada una vez mas por uno de los agitadores de esta vorágine. Como siempre este seudo «periodista» en su afán de acosar y menospreciar a la dirigente de Podemos insistía una y otra vez con sus bulos y sus preguntas sin fundamento y sin venir a cuento. Pero una vez mas se ha llevado una buena reprimenda y ha quedado en evidencia como siempre.

«Lo que no me parece normal es que estés en la calle después de promover terrorismo racista, tendrías que estar detenido camino a la Audiencia Nacional» Ione Belarra

En una democracia no se pueden consentir este tipo de actos y por supuesto no pueden quedar impunes, ya que mientras que ellos están sentados en sus casas tan tranquilos en las calles de Torre Pacheco han conseguido que las turbas de ultraderecha estén promoviendo terrorismo racista, a unos vecinos y vecinas que nada tiene que ver con el agresor del anciano, que ha sido el pretexto para iniciar estos altercados. España es un país plurinacional y sin las aportaciones de los migrantes el país se paralizaría. Además que nunca podemos olvidar que no hace tanto miles de Españoles y Españolas tuvieron que emigrar huyendo de la represión Franquista, del hambre y de la guerra.

La historia es muy importante conocerla para no repetirla.

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Los mass media son culpables.

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[[File:Families Belong Together IMG 0273 (43067064132).jpg|Families_Belong_Together_IMG_0273_(43067064132)]]

Cuando los pogromos son televisados

Lo que ha sucedido en Torrepacheco no es un estallido puntual de violencia. Es la consecuencia directa de una maquinaria mediática y política que lleva años sembrando odio racial con total impunidad. Los pogromos que han sacudido este municipio murciano no nacen del aire: son el fruto podrido de un discurso que ha sido blanqueado, legitimado y reproducido en el centro mismo de la sociedad.

La televisión como laboratorio del odio

Durante años, los grandes medios de comunicación han dado voz a los discursos de odio de la ultraderecha para que conviertan a las personas migrantes en el chivo expiatorio perfecto. Programas de tertulia donde se sienta a representantes de la extrema derecha a «opinar» sobre si los inmigrantes son delincuentes. Informativos que abren con «problemas de convivencia» cuando una pelea tiene protagonistas racializados. Editoriales que hablan de «oleadas» como si fuesen plagas. Series, realities y titulares donde la clase trabajadora extranjera aparece sistemáticamente asociada al conflicto.

Ese mensaje ha calado. No solo en la extrema derecha, sino en millones de personas que consumen a diario la narrativa del miedo y la amenaza. Es el mismo mecanismo que en los años 30 permitió el ascenso del fascismo: primero señalar, luego aislar, finalmente atacar.

Vox como detonador

El partido ultraderechista Vox no ha inventado el racismo en España, pero ha sido su gran altavoz institucional. Desde las instituciones, ha pedido expulsiones colectivas, ha hablado de «efecto llamada», ha acusado a los inmigrantes de saturar los servicios públicos que la propia derecha ha privatizado (con diversas corruptelas de por medio) y ha recortado. En Torre Pacheco, como en tantos otros municipios agrícolas donde el trabajo de las personas migrantes sostiene la economía local, Vox ha prendido la mecha con discursos que criminalizan la pobreza y racializan la inseguridad.

La violencia callejera que hemos visto esta semana —grupos de hombres persiguiendo y agrediendo a vecinos por su color de piel— no es espontánea. Es la materialización violenta del discurso que Vox y los medios han inoculado como un virus en la sociedad.

El silencio cómplice

Pero el problema no se detiene en la ultraderecha. El gobierno central de PSOE y Sumar y partidos como el PP (gobernando en casi todas las comunidades autónomas) y Junts han aceptado en silencio este marco discursivo. Han dejado que la conversación pública se centre en el «control de fronteras», en vez de en la explotación laboral, las encarceladas por hacer sindicalismo, los precios de la vivienda o el racismo estructural. Y mientras tanto, las televisiones siguen dando voz al odio como si fuera una opinión más.

No se puede condenar la violencia sin señalar a sus autores ideológicos. No se puede hablar de «convivencia» mientras se sigue criminalizando a quienes viven en las periferias, trabajan en el campo y tienen la piel más oscura. No es convivencia: es represión.

La respuesta es organización

Hay que tejer redes entre barrios, entre generaciones, entre pueblos. Hay que confrontar en cada rincón —en la tele, en la calle, en las redes— el discurso racista, clasista y colonial que lleva demasiado tiempo campando a sus anchas. A protegernos entre nosotras.

Porque lo que está en juego no es solo la dignidad de quienes sufren el racismo, sino el tipo de sociedad que estamos dispuestas a permitir.

No más impunidad. No más pogromos. No más silencio.

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