Aulas a 40 grados: la vergüenza política que asfixia a nuestros/as niños/as

0
48


Cada junio, el calor convierte las aulas en hornos. Cada julio, las escuelas infantiles que abren soportan temperaturas inhumanas que ponen en riesgo la salud de bebés de 0-3 años. Cada agosto, los campamentos de verano organizados por los ayuntamientos en colegios públicos repiten el mismo infierno. Cada año, las temperaturas aumentan, niños, niñas y trabajadoras soportan temperaturas que rozan o superan los 40 grados ¿Aire acondicionado? Ni está ni se le espera. ¿Medidas urgentes? Tampoco. ¿Indignación institucional? Cero.

No hablamos de una ola de calor puntual, hablamos de un problema continuado en el tiempo, conocido y denunciado desde hace años por los/as padres, madres y trabajadoras/es.
En la Comunidad de Madrid, la responsabilidad recae directamente sobre el gobierno de Isabel Díaz Ayuso que al parecer no ha tenido suficiente con matar a 7291 personas en las residencias durante la pandemia, no solo no le importan las personas mayores, al parecer los/as mas pequeños le importan lo mismo. En cuanto a los ayuntamientos, también tienen su parte de culpa ya que utilizan instalaciones escolares como si fueran almacenes multiusos, y que tratan a los/as niños/as como números ignorando por completo el riesgo que supone esas temperaturas para los/as menores y las trabajadoras obligados/as a aguantar un calor que ni en las cárceles se tolera.

Os pondré en la situación de los campamentos de verano:
si bien a primera hora de la mañana las actividades al aire libre y en los patios pueden ser viables, a medida que avanza la jornada las temperaturas se disparan, haciendo insostenible la estancia en el exterior ya que los colegios tampoco es que tengan muchas sombras que digamos.
La situación en el interior de las aulas es horrible, se convierten en auténticos hornos, llegando a alcanzar y superar los 40ºC. Esta situación expone a los/as menores a un riesgo real de deshidratación, golpes de calor y otros problemas de salud graves, comprometiendo seriamente su bienestar y seguridad durante su estancia en los campamentos, colegios y en las escuelas infantiles.

Es inaceptable que en pleno 2025 sigamos normalizando que niños/as de dos, seis o diez años pasen horas sudando, mareándose o con dolor de cabeza mientras intentan concentrarse o jugar. La ley laboral establece límites para que los adultos no trabajen en condiciones extremas. ¿Por qué los niños no merecen la misma protección? ¿Porqué no se cumplen estos límites en algunos trabajos? ¿Que pasa que las que no trabajamos en oficinas no merecemos unas condiciones dignas? ¿ Tiene pensado hacer algo nuestra querida ministra de trabajo de «izquierdas? Sinceramente no lo creo

Los ayuntamientos se escudan en que “no es competencia municipal” y la Comunidad no hace más que dar excusas presupuestarias o se dedican a decir que no es prioritario. Pero la realidad es clara, si fuera una prioridad política, ya estaría resuelto. Hay dinero para campañas de autobombo, para obras de escaparate, para fiestas y para privatizar servicios esenciales. Pero cuando se trata de garantizar que los niños no sufran golpes de calor, de repente el presupuesto se evapora. Igual que su vergüenza.

Mientras tanto, las familias se ven obligadas a elegir entre dejar a sus hijos en un campamento a 40 grados o no poder conciliar en verano.
Seamos claras, para la clase trabajadora no existe una conciliación real, aquí pasa como en todo y ganan los/as de siempre.
El calor extremo no es solo incómodo, es un riesgo para la salud. Golpes de calor, deshidratación, falta de atención… pero aquí se prefiere mirar hacia otro lado. Porque los/as que toman decisiones casualmente no tienen a sus hijos/as en esas aulas. Ellos estudian en centros privados con aire acondicionado o pasan el verano en campamentos privados climatizados.
Esto cada año será peor y las necropolíticas de Ayuso y de muchos ayuntamientos en la Comunidad de Madrid son claras, dejar que el problema se pudra, porque no da votos ni titulares bonitos.


La comunidad de Madrid no necesita más excusas ni discursos vacíos, necesita climatización ya. Y necesita políticos/as que no traten a los/as niños/as como ganado encerrado en jaulas de calor. Hasta entonces, cada gota de sudor, cada golpe de calor, cada campamento asfixiante será una prueba más de que en esta Comunidad la vida de un/a niño/a vale menos que el próximo titular de propaganda de Ayuso.
Empezarán a ocurrir desgracias como ya pasa en otros trabajos y los/as culpables tienen nombres y apellidos.

Que nadie se engañe, el calor mata. Y cuando un gobierno sabe que algo mata y no hace nada, es responsable. Ayuso lleva años sabiendo que los colegios se convierten en hornos en verano y ha decidido mirar para otro lado. No es negligencia, es una condena premeditada a la escuela pública y a nuestros hijos/as

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí