El 27 de septiembre de 1975, apenas dos meses antes de la muerte de Franco, el régimen dictatorial ejecutó a cinco jóvenes antifascistas tras juicios sumarísimos sin garantías. Fueron los últimos fusilamientos del franquismo, pero no los últimos crímenes. Aquel día, el Estado quiso reafirmar su poder con sangre. Hoy, medio siglo después, seguimos exigiendo verdad, justicia y reparación.
Ione Belarra, Secretaria General de Podemos.
Los nombres que no se borran:
- Xosé Humberto Baena Alonso (24 años)
- José Luis Sánchez-Bravo Solla (22 años)
- Ramón García Sanz (27 años)
Militantes del FRAP, fusilados en Hoyo de Manzanares (Madrid). - Juan Paredes Manot “Txiki” (21 años)
Ejecutado en el cementerio de Collserola (Barcelona). - Ángel Otaegui Echevarría (33 años)
Fusilado en Burgos.
Cinco vidas truncadas por un régimen que agonizaba, pero que quiso morir matando. Cinco ejemplos de dignidad frente al terror. En sus cartas de despedida, Baena pedía “ver la muerte de frente” y Txiki escribía: “Viva la solidaridad de los pueblos”.
Los consejos de guerra que dictaron las penas de muerte fueron farsas judiciales. Se denegaron pruebas, testigos, defensa. La decisión de matar ya estaba tomada. La presión internacional fue enorme: embajadores retirados, manifestaciones en Europa y América Latina, incluso el Papa Pablo VI pidió clemencia. Pero el régimen no cedió. - Hoy, sus nombres resuenan en actos de homenaje, placas, aulas universitarias y propuestas legislativas. La Ley de Memoria Democrática ha anulado algunas de sus condenas, pero aún queda camino por recorrer. La impunidad persiste, y la memoria sigue siendo campo de disputa.
Recordarlos no es mirar al pasado: es defender el presente frente a los rebrotes del fascismo, es educar a las nuevas generaciones, es construir una democracia que no olvide a sus víctimas.
Desde colectivos memorialistas, asociaciones vecinales y espacios como el cementerio de Pereiró o Collserola, se alza cada año el grito de justicia. Porque como dijo Flor Baena, hermana de Xosé Humberto: “Lo importante es que para la historia mi hermano quede como un asesinado, no como un asesino”.
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