La guerra fría en Más Madrid: Emilio Delgado desafía el liderazgo de Mónica García

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Por primera vez desde que Mónica García asumió el liderazgo de Más Madrid, el partido se enfrenta a una disputa interna abierta. Lo que hasta hace unos meses eran murmullos en los pasillos del grupo parlamentario se ha convertido en una pugna visible por el futuro del espacio.
El detonante: Emilio Delgado, exdiputado y figura de perfil más ideológico dentro de la formación, ha lanzado el guante para encabezar las listas autonómicas en 2027.

Un desafío que rompe el silencio interno

Según fuentes próximas al grupo en la Asamblea, la dirección de García recibió las declaraciones de Delgado como un desafío prematuro. “No se trata de ambición personal, sino de un modelo de partido”, aseguran voces del entorno del exdiputado, que defienden su planteamiento como una crítica a la excesiva “institucionalización” de Más Madrid.

Mónica García, por su parte, ha optado por la contención pública, pero en el entorno de Manuela Bergerot —actual portavoz parlamentaria— hay malestar evidente. Bergerot llegó a reprochar en televisión la “falta de coordinación” de Delgado, marcando una línea divisoria clara entre el núcleo que responde a García y quienes, en silencio, simpatizan con el discurso de renovación del exdiputado (fuente: El País, 10/10/2025).

Viejas heridas que nunca cerraron

El conflicto actual no nace de la nada. Más Madrid arrastra una historia de tensiones internas que se remontan a los años posteriores a la ruptura con Podemos. La dimisión de figuras como Loreto Arenillas, en su momento jefa de gabinete y persona cercana al entorno de Íñigo Errejón, dejó secuelas políticas y personales. Aquella crisis, cubierta en su día por eldiario.es y El Confidencial, consolidó a un sector “pragmático” —alineado con la actual dirección— frente a otro más “movimientista”, que reivindicaba las raíces asamblearias del proyecto.

En los corrillos del partido se comenta que Delgado estaría reconstruyendo ese segundo espacio, en contacto con militantes del sur de Madrid, círculos ecologistas y cuadros que nunca se sintieron del todo integrados en la estructura de García.

Las redes, campo de batalla

Donde la batalla se ha hecho más visible es en X (antes Twitter). Algunos de los seguidores de cada bando han protagonizado broncas públicas en los últimos días.
Un ejemplo: el analista de datos Alejandro Cencerrado, próximo a la línea de Delgado, cruzó reproches con Bruno Thevenin, uno de los más activos defensores de García en redes. La discusión fue subiendo en intensidad hasta llegar a descalificaciones más propias de una taberna que de un debate entre dos corrientes de un mismo partido, la bronca fue interpretada por militantes y periodistas como la punta del iceberg de una disputa más profunda: la del control del relato y la identidad del partido en el ciclo que viene.

Mientras tanto, otros militantes han comenzado a denunciar, bajo anonimato, una creciente “cultura del miedo” dentro de los canales internos, donde cualquier disidencia es tachada de deslealtad. Desde el otro lado se responde con un argumento inverso: que las críticas públicas debilitan a Más Madrid frente a la derecha y minan la confianza del electorado.

Un liderazgo en jaque

La posición de Mónica García sigue siendo fuerte en términos institucionales —es ministra y rostro reconocible del partido—, pero los equilibrios internos son más frágiles de lo que aparentan.
Según fuentes del propio grupo parlamentario, algunos cargos municipales del sur habrían empezado a tantear la posibilidad de un “relevo natural” en 2027, si la candidatura de Delgado logra articular un discurso alternativo creíble.

García, que ha construido su imagen sobre la gestión, el rigor y el feminismo institucional, ve ahora cómo emerge una corriente que la acusa de haberse alejado de la militancia de base y de haber subordinado la agenda madrileña a su papel nacional en el Ministerio de Sanidad.

Dos proyectos en disputa

El modelo Delgado: un discurso más incisivo, con énfasis en lo social, la ecología política y la democracia interna. Sus defensores hablan de “recuperar el alma del proyecto”.

El modelo García: centrado en la solvencia técnica, el feminismo institucional y la moderación discursiva como vía para ampliar base electoral.


Ambas visiones chocan no solo en estilo, sino en estrategia de fondo. Mientras Delgado busca reconectar con los barrios del cinturón obrero —donde el descontento con la izquierda moderada crece—, García confía en mantener el voto urbano de clase media progresista que la llevó a disputar la Comunidad al PP en 2023.

Lo que viene

Fuentes consultadas dentro del partido coinciden en que el conflicto no ha hecho más que empezar. Si Delgado formaliza su candidatura a las primarias, Más Madrid podría enfrentarse a su primera contienda interna real desde su fundación.
El resultado determinará si el espacio mantiene su rumbo institucional o vuelve a sus raíces insurgentes.

Mientras tanto, los enfrentamientos en redes, las filtraciones a prensa y los reproches cruzados en los pasillos de la Asamblea anuncian una guerra fría que amenaza con hacerse caliente antes de fin de año.

Óscar Guisado escribe sobre el desmán de Ayuso sobre el aborto (enlace más abajo)

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