La juventud contra el capitalismo

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En el contexto actual, la juventud vive una contradicción profunda, se le promete libertad, movilidad, realización personal y un futuro digno, pero en la práctica se enfrenta a un horizonte de precariedad y explotación.

Esta realidad no es un accidente, sino una consecuencia directa de la dinámica del capital, que convierte incluso las aspiraciones más íntimas de los/as jóvenes, sus sueños, su educación, su creatividad en mercancías.

Durante las últimas décadas, el neoliberalismo global ha moldeado una generación entera bajo la competencia y la incertidumbre. La educación, antes considerada una vía de ascenso social, se ha transformado en un negocio lucrativo. Las universidades producen masas de trabajadores/as para empleos inexistentes y precarios mientras se miente a toda una generación diciendoles que si estudian tienen buena parte de su vida y de sus problemas resueltos, la realidad es que los/as jóvenes estan endeudados/as practicamente desde sus primeros años de adultez.

Está claro que para el capitalismo, el trabajo asalariado es una forma de esclavitud moderna, contratos falsos, condiciones precarias, ningún tipo de estabilidad ni economica ni horaria, ni nada, y además, podríamos añadir que la formación previa a ese trabajo se ha convertido también en un mecanismo de dominación económica, sin plazas, sin prácticas, sin futuro.
En el mercado laboral, los/as jóvenes son la carne fresca del capital, las jovenes trabajadoras viven sin estabilidad ni derechos, vendiendo su tiempo, su atención e incluso su vida a los empresarios explotadores.

No me quiero olvidar de la situación de la vivienda a nivel global en la juventud, la crisis de vivienda que sufren las nuevas generaciones no es un fallo accidental, es una manifestación de la transformación de la vivienda en activo para la acumulación de capital, estamos hablando de que para que unos pocos se lucren las personas que ahora quieren emanciparse no pueden hacerlo o dedican practicamente todo su salario a ello. la solución de esto la juventud la tiene clarisima, es romper la subordinación de la vivienda a la lógica del beneficio privado mediante la expropiación a grandes tenedores y fondos buitre para crear vivienda pública, la regulación del precio de los alquileres, todo esto para el fortalecimiento de los derechos de los/as inquilinos/as, crear estrategias organizativas que vinculen juventud y clase trabajadora, pero todo esto no se puede hacer sin cambios estructurales en la propiedad privada y la función social de la vivienda. Las casas son para vivir y no para especular con ellas.

No nos olvidemos tampoco de las manifestaciones en contra del genocidio encabezadas por la juventud en todo el mundo y que están siendo un punto de inflexión, o las acampadas por palestina en las diferentes universidades de todo el mundo, dejando claro que la juventud está en contra de la masacre que el ente de Israel esta cometiendo en Palestina y que van a poner el cuerpo las veces que haga falta para que los gobiernos hagan algo para parar el genocidio

Sin embargo, sería un error pensar que la juventud es solo víctima. También es sujeto histórico, portador de la posibilidad de transformación. En las movilizaciones globales recientes, desde las protestas climáticas hasta las revueltas feministas y antirracistas, los/as jóvenes han mostrado una sensibilidad anticapitalista y antifascista creciente. Su malestar se traduce automáticamente en conciencia de clase y revela una intuición profunda, que el sistema actual no puede ofrecer un futuro digno y ellos/as tienen el deber de cambiarlo.

La juventud está harta del la corrupción, el abandono de lo público y la desigualdad, por eso se organizan a través de las redes sociales para protagonizar protestas y movilizaciones que están siendo históricas, tienen claro que luchan contra el capitalismo y la desigualdad de clase y sobretodo tienen claro que es su momento y no van a parar.

El capitalismo digital ha intentado neutralizar esta forma de revolución mediante las RRSS convenciendo a muchos/as jovenes de que lo que mas se escucha es la verdad, pero el contrapoder en las redes y el activismo en las calles ha hecho que la juventud despierte y se dé cuenta de que todo está mal.
El descontento persiste, porque las condiciones materiales no se disuelven con hashtags. Frente al desempleo, la crisis ecológica y la desigualdad, la juventud comienza a redescubrir ideas que el sistema había declarado muertas, la organización colectiva, la solidaridad y la lucha de clases.

Yo creo sinceramente que el destino de la juventud no se resolverá de forma individual ni mediante reformas superficiales, sino que hay que hacerlo en colectivo y con reformas claras. La tarea histórica de esta generación es, como lo fue para otras antes, romper las cadenas de la alienación y construir un mundo donde la vida no esté subordinada a la ganancia. Necesitamos cambiar el modelo de democracia y de vida para poder vivir.

Como dijo Lenin la juventud tiene que ser la vanguardia, y ahora, es la juventud global precarizada, conectada y, potencialmente, revolucionaria quienes están demostrando que juntos/as se pueden cambiar las cosas.

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