Podemos denuncia al Ministerio de Economía: cuando la dignidad política se convierte en acción

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Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez continúa con gestos simbólicos y declaraciones vacías, Podemos ha dado un paso firme y valiente: denunciar por prevaricación al Ministerio de Economía por no detener el comercio y tránsito de armas con Israel. Una acción que no solo señala responsabilidades, sino que rompe el silencio cómplice que permite que continúe el genocidio contra el pueblo palestino.
La denuncia, presentada por la formación morada, acusa al Ministerio de Carlos Cuerpo de “inacción deliberada” ante una solicitud formal para suspender todos los contratos armamentísticos con Israel, en línea con resoluciones de la ONU y la Corte Penal Internacional. No solo ignoraron la petición, sino que han seguido firmando contratos millonarios con empresas israelíes, por más de 1.000 millones de euros. ¿Cómo puede un gobierno que se dice progresista justificar esto?


En un contexto internacional donde cada vez más voces denuncian crímenes de guerra y posibles actos de genocidio en Gaza, Podemos es la única fuerza política en España que ha decidido actuar con coherencia y valentía. No basta con condenar en Twitter. No basta con declaraciones diplomáticas. Hace falta cortar el suministro de armas, frenar el comercio, y exigir responsabilidades políticas y penales.
Mientras el PSOE se escuda en trámites y promesas que nunca llegan, Podemos interpela directamente a la justicia, a la ciudadanía y a la conciencia colectiva. Esta denuncia no es solo un gesto jurídico: es un grito político que exige que España deje de ser cómplice.


Ione Belarra lo dijo claro: “Estaban obligados a detener el comercio de armas… y no lo hicieron”.
La denuncia por prevaricación omisiva no es una maniobra partidista. Es una exigencia ética. Podemos está diciendo lo que muchos pensamos: no en nuestro nombre. No con nuestro dinero. No con nuestras instituciones.

La pelota está en el tejado del poder judicial. Pero también en el de la sociedad civil. Podemos ha abierto una vía institucional para frenar el genocidio. Ahora toca que la ciudadanía empuje, que los movimientos sociales se movilicen, y que la presión no cese.
Porque cuando el Gobierno mira hacia otro lado, Podemos mira de frente. Y actúa.

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