Ayer Madrid volvió a demostrar que la solidaridad con Palestina no entiende de silencios ni de excusas. Cientos de miles de personas tomaron las calles en una manifestación histórica donde la juventud fue la gran protagonista, llenando la capital de energía, creatividad y fuerza combativa. Estudiantes, jóvenes trabajadores y colectivos organizados marcaron el pulso de la protesta con pancartas, cánticos y consignas que no dejaron lugar a dudas: ¡Embargo de armas ya, ruptura con Israel ya, libertad para la flotilla ya!
Pero no estuvieron solos. Familias enteras, personas mayores, veteranos de luchas sociales y nuevas generaciones marcharon codo con codo, demostrando que la causa palestina atraviesa a todo el pueblo. Desde abuelas con pañuelos palestinos hasta niños con banderas pintadas en la cara, la manifestación fue un mosaico intergeneracional de dignidad y resistencia.
Solo Podemos acompañó al pueblo
Mientras el resto de partidos políticos se escondieron, Podemos fue la única fuerza presente en la manifestación, respaldando a la juventud y al conjunto de la ciudadanía movilizada. Su presencia contrastó con la ausencia y el silencio cómplice del Gobierno y de la Unión Europea, que siguen manteniendo relaciones con un Estado que practica el apartheid y el genocidio.
La manifestación de Madrid dejó claro que la solidaridad con Palestina no es una moda ni una consigna pasajera:
- La juventud marca el ritmo y la fuerza.
- Las generaciones mayores aportan memoria, experiencia y legitimidad.
- Juntas, todas las edades exigen justicia y dignidad para Palestina.
Madrid habló alto y claro: no hay neutralidad posible frente al genocidio. La solidaridad se hereda, se multiplica y se transmite de generación en generación.






