Hoy, Podemos ha dado un golpe de autoridad en el Congreso tumbando el intento de Junts de hacerse con las competencias de inmigración en Catalunya. La propuesta, respaldada en la negociación con el Gobierno, pretendía transferir esas atribuciones a la Generalitat, por su parte, Podemos ha denunciado que se trataba de una medida cargada de racismo y que buscaba abrir la puerta a políticas de exclusión.
Desde la formación morada se subraya que la inmigración debe ser abordada desde una perspectiva de derechos humanos y no como un problema a gestionar desde la lógica policial o administrativa. En palabras de sus portavoces, aceptar el traspaso significaba “legitimar un marco donde las personas migrantes pasan a ser moneda de cambio entre partidos”.
La decisión ha generado malestar en el bloque plurinacional: ERC, Junts y EH Bildu han mostrado su enfado ante lo que consideran un bloqueo injustificado. Sin embargo, desde Podemos responden que su posición es de principios: “Ni con el PSOE ni con la derecha nacionalista vamos a avalar políticas que pongan en riesgo la vida y la dignidad de quienes llegan a nuestro país en busca de un futuro mejor”.
El partido insiste en que los derechos de las personas migrantes no se negocian en una mesa de pactos autonómicos y que lo urgente es reforzar la acogida, garantizar papeles para todas y combatir la precariedad que sufren en barrios y centros de trabajo.
Con este movimiento, Podemos marca distancia con sus socios y deja claro que su hoja de ruta pasa por situar la defensa de las mayorías sociales, también de las personas migrantes, en el centro del tablero político.
Redacción:Sara Serrano escribe sobre el infierno del metro de Madrid de Ayuso (Pincha en el enlace más abajo)
El Metro de Madrid: el infierno bajo tierra de Ayuso.






