De Callao al Congreso: la indignación por el ataque a las flotillas humanitarias llena las calles de Madrid

0
5
Sentada en el Congreso de los Diputados. Madrid.

Ayer, la indignación volvió a tomar las calles de Madrid. La Plaza de Callao fue escenario de una protesta convocada para denunciar el secuestro ilegal en aguas internacionales de los integrantes de las flotillas humanitarias interceptadas por el ejército de Israel. Lo que comenzó como una concentración de denuncia terminó trasladándose hasta las puertas del Congreso de los Diputados, donde decenas de personas realizaron una sentada como símbolo de resistencia y de denuncia ante el silencio institucional europeo.

«La protesta celebrada ayer en Madrid contra el secuestro ilegal en aguas internacionales de los integrantes de las flotillas humanitarias por parte del ejército de Israel terminó convirtiéndose en una contundente denuncia política frente al Congreso de los Diputados»

La movilización reflejó un sentimiento cada vez más extendido entre amplios sectores de la ciudadanía: el hartazgo frente a la pasividad de los gobiernos europeos mientras continúan vulnerándose de manera sistemática los derechos humanos del pueblo palestino. Cada nuevo ataque, cada bloqueo y cada acción contra activistas internacionales parece encontrarse con la misma respuesta desde las instituciones europeas: silencio, tibieza o complicidad.

Los integrantes de las flotillas humanitarias no transportan armas ni intereses económicos. Llevan ayuda humanitaria destinada a un pueblo arrasado tras meses de destrucción, bombardeos y bloqueo. Medicinas, alimentos y material de primera necesidad son tratados como una amenaza por un Estado que actúa con total impunidad incluso fuera de sus fronteras y en aguas internacionales, vulnerando el derecho internacional sin consecuencias reales.

El Área Joven de Podemos Comunidad de Madrid, al frente de la protesta.

La protesta de ayer en Madrid no fue únicamente un gesto de solidaridad con las personas retenidas o atacadas en las flotillas. Fue también una denuncia directa contra la hipocresía de unas instituciones europeas que hablan constantemente de democracia y derechos humanos mientras permiten que se siga castigando colectivamente a millones de personas en Gaza.

La sentada frente al Congreso simbolizó precisamente eso: una ciudadanía que ya no quiere mirar hacia otro lado. Personas cansadas de que se criminalice la solidaridad y de que se normalicen imágenes de destrucción, hambre y muerte. Porque mientras algunos gobiernos siguen calculando costes diplomáticos, hay quienes arriesgan su vida para llevar ayuda humanitaria a quienes más la necesitan.

Cada vez son más las voces que exigen el fin del bloqueo, el respeto al derecho internacional y una posición firme frente a los crímenes que se están cometiendo. La movilización social continúa creciendo porque frente al silencio institucional, la solidaridad sigue organizándose en las calles.

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí