A ver, vamos a hablar claro, porque lo de la condena a Ione Belarra por llamar corrupto al juez García Castellón no es cualquier tontería. 9.000 euros. Se dice pronto, ¿eh? 9.000 pavos por abrir la boca y decir lo que muchos pensamos.
Pero lo que a mí me quema no es solo la multa en sí. Lo que de verdad me preocupa, y es por lo que os estoy escribiendo esto, es por lo que hay detrás: el miedo.
Este es el gran mensaje de este tipo de condenas: meter miedo a la gente. Estate calladita, porque si levantas la voz, vamos a ir a por ti. Meter miedo para que te llegues a preguntar si merece la pena. Nos quieren llevar a una sociedad donde la gente no se atreva a decir lo que piensa por miedo.

Y en el fondo lo están consiguiendo. Hay mucha gente que se lo piensa dos veces antes de poner un tuit o de grabarse un reel de Instagram. Porque, seamos sinceros, que te condenen con miles de euros te jode la vida.
Y aquí es donde entra la izquierda. ¿Qué van a hacer? ¿Van a alzar la voz y apoyar a Ione? ¿Van a mirar para otro lado como si la película no fuese con ellos y ellas? Porque esto es fundamental. Aquí solo hay un camino, y es poner el cuerpo, todos y todas, votes a quien votes. Porque es la única manera de ganar. Aquí no valen medias tintas, o se está o no se está.
Para terminar quiero decir dos cosas. La primera es mandar todo mi apoyo a Ione Belarra. La segunda es pediros que no tengáis miedo; nunca dejéis de hacer las cosas por miedo. Sed valientes. Sé que es difícil, pero os aseguro que merece la pena.






