EUROPA SERÁ UN 15% MÁS SUMISA A EE.UU.

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MADRID

La humillación arancelaria: Europa se arrodilla ante Estados Unidos mientras Sánchez y Von der Leyen aplauden

El pasado lunes se confirmó lo que ya se venía cocinando entre pasillos diplomáticos: Estados Unidos impondrá un arancel del 15% a varios productos industriales europeos, una decisión que deja a la vista una vez más la subordinación política y económica de la Unión Europea respecto a los intereses estadounidenses. Lo más grave no es solo la medida en sí, sino la actitud de las autoridades comunitarias. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha aceptado sin rechistar este nuevo atropello, escenificando la enésima rendición del viejo continente ante el imperio del dólar. Una Europa que, en vez de responder con firmeza, se ha convertido en comparsa silenciosa de una hegemonía que no tiene freno.

Pedro Sánchez, por su parte, ha evitado toda crítica y se ha limitado a transmitir mensajes de estabilidad y cooperación con Washington, alineándose una vez más con las políticas exteriores marcadas desde la Casa Blanca.

En Vox dicen que la medida es fruto de graves errores por parte de la UE en la estrategia de negociación, evitando culpar a Donald Trump en todo momento y obviando que el sector del campo (donde tienen un enorme nicho de votantes) va a salir trastabillado y arruinado gracias a la imposición de su homólogo estadounidense, según dicen lo que supondrá la ruina económica para Europa es “una oportunidad para fortalecer nuestras relaciones con nuestros aliados estratégicos”. No sorprende: para la ultraderecha española, cualquier gesto de sumisión ante EE.UU. es bienvenido si se viste con los ropajes del «patriotismo atlántico».

Lo que sorprende, en cambio, es la actitud de algunos economistas neoliberales europeos —especialmente en Alemania, Países Bajos y España— que han calificado esta decisión como un “triunfo para Europa”, argumentando que “fomenta la competitividad”. ¿Competitividad? ¿Dónde está el triunfo en aceptar sin condiciones un castigo económico que ni siquiera disimula su carga política? ¿Qué clase de victoria es permitir que nuestras industrias paguen las consecuencias de un equilibrio de poder completamente desequilibrado?

No es socialismo lo que ha traído esta situación. Muy al contrario. Es el capitalismo más salvaje el que ha generado esta dinámica de sumisión estructural. Mientras los voceros de la derecha liberal y sus aliados mediáticos repiten que “el socialismo arruina países”, la evidencia diaria demuestra que lo que arruina continentes enteros es un sistema económico global dominado por lógicas depredadoras, donde las grandes potencias imponen sanciones, aranceles y guerras económicas con total impunidad.

Una de las imágenes más simbólicas de esta humillación se vivió en la reunión bilateral entre Donald Trump y Ursula von der Leyen, en la que ambos aparecieron sentados en una sobria sala diplomática. Trump, con su habitual gesto de superioridad, marcaba el ritmo de una conversación en la que Von der Leyen no parecía representar a una unión de 500 millones de ciudadanos, sino a una figura decorativa incapaz de emitir una respuesta mínimamente digna. Una imagen que recuerda a la de hace unos meses con Zelenski en la que el magnate estadounidense mandaba callar al presidente de Ucrania y le decía que su país debe muchos favores a EE.UU.

Todo esto se enmarca, además, en el contexto del nuevo plan de rearme europeo, que prevé destinar hasta un 5% del PIB al gasto militar. Esta decisión conllevará recortes evidentes en sanidad, educación y servicios públicos. La excusa es la defensa europea, pero los hechos son tercos: gran parte del gasto irá a parar a empresas armamentísticas estadounidenses e israelíes. En realidad, estamos financiando una maquinaria de guerra externa que nos aleja de cualquier noción de paz o soberanía.

Y hay más: hace apenas dos días se ha sabido que España fue, en mayo, el país europeo que más armas compró a Israel. Mientras el mundo contempla horrorizado el genocidio en Gaza, nuestro país se convierte en cómplice por acción directa, transfiriendo millones de euros a un gobierno que bombardea civiles y viola sistemáticamente el derecho internacional. Y lo hace, además, con el dinero de todos, en nombre de una defensa que nadie ha votado y que solo sirve para seguir apuntalando alianzas vergonzosas.

Los grandes medios han jugado su papel a la perfección: silencio, confusión y eufemismos. Las palabras “arancel”, “cooperación estratégica” o “reajuste comercial” han inundado las portadas sin ninguna mención al sometimiento evidente que implica aceptar estas condiciones sin una sola contramedida. Las televisiones generalistas no han abierto con esta noticia. Las radios hablan de “retoques económicos” y los periódicos hablan de “diálogo transatlántico”, cuando lo que ha habido es una imposición unilateral.

Mientras tanto, los pueblos de Europa pagan la factura de una élite política y mediática entregada a la lógica del imperio. La UE ha perdido el rumbo, Sánchez ha perdido el pulso, y la ciudadanía —si no despierta— perderá el derecho a decidir sobre su propio futuro. Lo llaman libertad de mercado, pero no es más que vasallaje moderno.

Oscar Guisado escribe sobre la colaboración del gobierno de España financiando el genocidio. (Pincha en el enlace más abajo)

https://todoaltrece13.wordpress.com/2025/07/29/gaza-entre-las-bombas-y-el-hambre-el-silencio-complice-del-gobierno-espanol/

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