La madrugada del 9 de septiembre, el barco Alma, parte de la Flotilla Global Sumud que transporta ayuda humanitaria a Gaza, fue atacado por un dron mientras permanecía atracado en el puerto tunecino de Sidi Bou Said. Este es el segundo ataque en menos de 48 horas. El primero, contra el Barco Familia, ya había encendido las alarmas. Ahora, con este nuevo acto de agresión, queda claro que el Estado genocida de Israel está detrás de esta campaña de sabotaje internacional.
No hay espacio para la duda. Los patrones son idénticos: drones no identificados, artefactos incendiarios lanzados desde el aire, fuego en la cubierta, y una clara intención de intimidar a quienes se atreven a desafiar el bloqueo ilegal sobre Gaza. Israel no solo bombardea hospitales y campos de refugiados: ahora ataca barcos civiles en puertos extranjeros, violando la soberanía tunecina y las normas más básicas del derecho internacional.
La Flotilla Sumud no lleva armas, ni soldados, ni propaganda. Lleva alimentos, medicinas, y un mensaje de dignidad para un pueblo que resiste bajo asedio. Por eso es atacada. Porque representa lo que Israel no puede tolerar: la solidaridad internacional, la desobediencia civil, la denuncia del genocidio que lleva más de 22 meses arrasando Gaza.
Los ataques no son errores ni accidentes. Son parte de una estrategia deliberada para destruir cualquier gesto de humanidad hacia Palestina. Israel quiere que el mundo mire hacia otro lado, que los barcos no zarpen, que los y las activistas se callen. Pero no lo lograrán.
Estos actos de guerra no pueden quedar sin respuesta. La comunidad internacional debe dejar de fingir neutralidad. Atacar barcos civiles en puertos extranjeros es terrorismo de Estado, y debe ser tratado como tal. No basta con comunicados tibios ni llamados al diálogo. Se necesita acción: sanciones, investigaciones, y protección real para quienes defienden la vida frente al exterminio.
La Flotilla Sumud seguirá navegando. Porque cada ataque confirma que su misión es justa. Porque cada bomba que cae sobre un barco solidario revela el miedo de Israel a la verdad. Y porque, pese a los drones, el fuego y la censura, la solidaridad con Palestina no se detiene.








[…] Segundo ataque a la Flotilla Sumud: Israel intensifica su guerra contra la solidaridad […]