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La violencia machista no entiende de vacaciones: cuando el silencio institucional se convierte en cómplice

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[[File:Irene Montero, Ministra de Igualdad.jpg|Irene_Montero,_Ministra_de_Igualdad]]

Cada año, como un patrón que se repite con escalofriante precisión, los meses de verano y las fechas festivas traen consigo un repunte en los casos de violencia machista. No es una coincidencia. Es una realidad que se ha documentado durante años, y sin embargo, sigue sin recibir la respuesta institucional que merece. Las víctimas aumentan, los agresores se envalentonan, y el Estado parece mirar hacia otro lado.
¿Dónde está el Ministerio de Igualdad?
Desde la salida de Irene Montero, el Ministerio de Igualdad ha perdido fuerza, presencia y, sobre todo, valentía. Se echa de menos su firmeza, su capacidad para incomodar al poder, y su compromiso inquebrantable con las víctimas. Hoy, el ministerio parece más preocupado por no molestar que por proteger. Las campañas de concienciación han perdido impacto, los recursos se han diluido, y el discurso se ha vuelto tibio. En un momento en que el negacionismo avanza, la tibieza es una forma de complicidad.


El negacionismo de Vox: una amenaza real

No se puede hablar de violencia machista sin señalar el papel destructivo que está jugando Vox en el debate público. Su negacionismo no solo es peligroso, es letal. Al negar la existencia de la violencia de género, al equipararla con “violencia intrafamiliar”, están desmantelando años de lucha feminista y políticas públicas que han salvado vidas. Pero lo más alarmante es el efecto que esto está teniendo en las víctimas más jóvenes.


Las adolescentes y mujeres jóvenes están cada vez más expuestas a relaciones tóxicas, controladoras y violentas. ¿Por qué? Porque el discurso negacionista cala. Porque se les dice que exageran, que “eso no es violencia”, que “los hombres también sufren”. Y mientras tanto, los agresores se sienten legitimados. El resultado: víctimas cada vez más jóvenes, más vulnerables, y más solas.

No es falta de recursos, es falta de voluntad
España tiene los medios, los datos y la experiencia para combatir la violencia machista. Lo que falta es voluntad política. No basta con condenar cada asesinato con un tuit. No basta con poner lazos morados en las solapas. Hace falta acción: educación afectivo-sexual en las aulas, campañas que hablen claro, protección real para las víctimas, y una respuesta institucional que no se esconda detrás del miedo a la ultraderecha.


Basta de mirar hacia otro lado
La violencia machista no sube “porque sí” en verano. Sube porque el sistema falla. Porque los agresores saben que hay impunidad. Porque las víctimas no encuentran refugio. Y porque quienes deberían estar al frente, están desaparecidos.
Es hora de exigir más. Es hora de recuperar el coraje político que representó Irene Montero. Y es hora de decir alto y claro: el negacionismo mata. Y cada día que pasa sin una respuesta firme, el Estado se convierte en cómplice.

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Juan Carlos I liquida su deuda millonaria: ¿transparencia o nuevo capítulo de opacidad?

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Rey Juan Carlos I de España en su visita de estado a Estonia en mayo de 2009

Cinco años después de su exilio dorado en Abu Dabi, el rey emérito Juan Carlos I ha saldado los más de cuatro millones de euros que un grupo de empresarios le prestó para regularizar su situación fiscal en España. Según publica El Mundo, el monarca ha devuelto íntegramente esa suma gracias a ingresos obtenidos en Emiratos Árabes Unidos, principalmente por la venta de derechos para documentales sobre su vida y su intermediación en operaciones comerciales internacionales.
Pero esta noticia, lejos de cerrar el capítulo, abre una nueva batería de preguntas incómodas.


¿De dónde sale realmente el dinero?

  • Las fuentes aseguran que los ingresos provienen de actividades privadas en Emiratos, pero no se han detallado los contratos, las cifras ni los compradores.
  • Las operaciones comerciales en las que ha actuado como intermediario no han sido especificadas, lo que impide evaluar su legalidad o ética.
  • Al no residir en España, estos ingresos no están sujetos al escrutinio de la Agencia Tributaria, lo que genera un vacío fiscal y legal preocupante.
    ¿Préstamos reales o maniobra para evitar el fisco?
  • Los préstamos fueron firmados con empresarios que han pedido permanecer en el anonimato, lo que impide verificar si hubo una verdadera intención de devolución o si se trató de donaciones encubiertas.
  • La ley permite regularizaciones voluntarias solo si no hay una investigación abierta. En el caso del emérito, la Fiscalía ya había iniciado diligencias, pero sus asesores se negaron a recibir la notificación, lo que le permitió acogerse a la regularización.
  • Esta estrategia, aunque legal en apariencia, roza el fraude procesal y pone en evidencia una manipulación del sistema tributario.
    ¿Qué imagen proyecta la monarquía?
  • El rey emérito ha estado vinculado a numerosos escándalos financieros, desde los 65 millones regalados a Corinna Larsen hasta el uso de tarjetas opacas y fundaciones offshore como Zagatka.
  • Aunque todas las causas fueron archivadas, la sombra de la corrupción sigue presente, y este nuevo episodio no ayuda a disiparla.
  • La devolución de los préstamos no es un acto de transparencia, sino una maniobra para blindarse legalmente, sin rendir cuentas públicamente.

En definitiva, la noticia de que Juan Carlos I ha devuelto los préstamos millonarios no debería celebrarse como un gesto de responsabilidad, sino analizarse como una operación cuidadosamente diseñada para evitar consecuencias legales.

La falta de transparencia, el uso de estructuras opacas y la impunidad con la que se ha movido durante años ponen en entredicho no solo su figura, sino la credibilidad de las instituciones que lo han protegido.
¿Liquidación de deuda o lavado de imagen? La historia aún está lejos de cerrarse.

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La ansiada unidad.

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[[File:Sumar logo.svg|Sumar_logo]]

Últimamente volvemos a escuchar el relato de la tan ansiada unidad para que la derecha no llegue al Gobierno. Pasa siempre cuando se van acercando elecciones o cuando el gobierno de turno va tambaleando.

Pero quienes empiezan con el discurso de la unidad siempre son aquellos medios de comunicación que pretenden que nada cambie, que todo siga igual y seguir perpetuando sus formas de actuar mafiosas y acaparadoras del régimen.

Nos han vendido muchas veces la palabra unidad, pero muchas, incluso la han convertido en bandera, en consigna, en discursos de platós y de mítines, en manifiestos y escritos rimbombantes, pero la realidad es que, mientras se abrazaban muchos y muchas por la foto con discursos grandilocuentes, a nosotras se nos vaciaban los bolsillos y se nos seguía complicando el día a día.

Porque si valoramos bien nuestro día a día

¿De qué ha servido esa «unidad» si seguimos pagando 1.000 euros por un piso de 40 metros? (Tengamos en cuenta que no sólo sirve tener una ley de vivienda, sino que quien gobierna quiera ejecutarla y no pervertirla).

¿De qué sirve si el sueldo apenas llega a mitad de mes y la luz, el gas y el aceite nos cuestan más que hace un año? Si, hemos conseguido la subida del SMI, pero el tope a los precios de los servicios esenciales a venido tarde y sin control, pues gentuza como Juan Roig y otros tantos multimillonarios subían los precios pasando de todo y sin ninguna consecuencia.

¿De qué nos sirve si nuestros barrios se llenan de turistas mientras nosotras no podemos vivir en ellos? Si no se expropian las viviendas a los bancos, si no se multa a los grandes rentistas ni se hace control de viviendas vacías seguimos con un parque de viviendas público nulo y con poca opción a derechos de vivienda.

Nos suben el salario mínimo con una mano y nos lo quitan con la otra. Te lo dan en la nómina y te lo quitan en el alquiler, en el súper, en la factura de la luz y del gas.

Y mientras tanto, muchos de los que hablaban de «cambio» desde el Congreso con risas y abrazos, hoy se han acomodado en sus sillas a costa de nuestro trabajo y esfuerzo.

Y lo han hecho con palabras muy bonitas, sí. Con promesas de transformación, también. Utilizando a mucha gente en pro de la unidad que se la creían de verdad.

Pero a la hora de la verdad, la clase trabajadora sigue igual… o peor.

Y nosotras (las de siempre, las que pagamos impuestos, las que levantamos el país trabajando y nuestros puestos de trabajo y levantando las persianas de nuestro comercios) seguimos resistiendo, pero también nos estamos hartando.

Porque cuando hablamos de unidad, no hablamos de siglas, no, nada más lejos de ello.

Hablamos de juntarnos las que curramos en precario, las que limpiamos casas, las que educamos, las que atendemos en tiendas, las que cuidamos.

Hablamos de inquilinas, de pensionistas, de jóvenes que no pueden emanciparse.

Hablamos de los barrios organizados, de los sindicatos combativos, de las plataformas que paran desahucios, de las que alimentan al barrio cuando el sistema falla.

La verdadera unidad no se construye en los despachos, se construye en las plazas, en los piquetes, en las manifestaciones, en las calles, comprando en nuestros barrios y defendiendo a nuestros vecinos y vecinas.

Se construye cuando dejamos a un lado las banderas y los discursos grandilocuentes para mirar a la cara a quien sufre lo mismo que tú.

Porque lo que tenemos enfrente es mucho más grande que nuestras diferencias:

Un sistema que pone la vivienda al servicio del mercado, un gobierno que permite que trabajes y sigas siendo pobre y unas élites que solo se acuerdan de ti cuando necesitan los votos.

La unidad de verdad no es juntar partidos que se autodenominan de izquierdas pero que son ratas sentadas en despachos para aprovecharse de la gente trabajadora y de la esperanza de sus militantes de base que creen en la necesidad de trabajar por y para el pueblo.

La unidad de verdad es juntar luchas, es reconocer que el enemigo no está entre nosotras, sino en quien se beneficia de nuestro agotamiento y es justo esa gente sentada en los ministerios que dicen que viene el coco pero no hacen políticas que protejan lo público y a la gente trabajadora.

Basta de esperar que «nos salven».

No vendrá está gente a decirnos lo que ya sabemos, así que tenemos que cambiarlo desde abajo.

Si queremos unidad, venga, hagámosla real. Pero no desde los discursos, sino desde el hacer, desde el día a día, desde la calle y los hechos, juntando colectivos, coordinadoras, plataformas, sindicatos de barrio, grupos de vivienda, espacios autogestionados y entidades.

Peleando juntos y juntas, no por un escaño, sino por una vida digna para todas.

Porque cuando el pueblo se organiza, ya no nos para nadie. Porque cuando lo hacemos juntas, la rabia se transforma en fuerza.

Y porque esta vez, no vamos a dejar que nos dividan quienes sólo quieren utilizarnos para volver a coger un ministerio, plegarse al PSOE para no cambiar nada.

Unidad sí, pero desde el barrio, con la gente que ha demostrado y demuestra que le preocupa la situación real de nuestro pueblo.

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Ignacio Higuero dimite como consejero en Extremadura tras incluir un título universitario inexistente

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Ignacio Higuero de Juan, hasta ahora consejero de Gestión Forestal y Mundo Rural en la Junta de Extremadura, ha presentado su renuncia tras revelarse que su currículum académico incluía una licenciatura en Marketing por la Universidad CEU San Pablo, supuestamente obtenida en 1993. Ese título no existía en esa fecha: ni la carrera estaba reconocida oficialmente ni la universidad tenía autorización para expedirlo.

Según consta en el portal institucional de la Junta, Higuero alegaba haber concluido esos estudios en el CEU en 1993. No obstante, en España los estudios de Marketing como carrera universitaria comenzaron apenas en el curso 2009‑2010, y las primeras promociones se graduaron en 2013. Además, el CEU no obtuvo reconocimiento como universidad privada oficial hasta 1994.

La dimisión fue formalizada en un escrito dirigido el jueves pasado a la presidenta autonómica, María Guardiola (PP), quien aceptó de inmediato su renuncia. El Ejecutivo regional anunció que convocará un Consejo de Gobierno extraordinario para oficializar el cese y proponer un nuevo titular para la consejería.

Higuero ha defendido que su decisión responde a un “acto de responsabilidad”, manifestando su voluntad de no perjudicar al Gobierno autonómico. También agradeció públicamente la confianza depositada por la presidenta y el trato recibido durante su gestión, en especial en los asuntos rurales  .

Durante la etapa de coalición con Vox, Higuero ocupó previamente el cargo de director general de Caza y Pesca tras ser nombrado por su partido. Tras la ruptura del pacto con el PP en julio de 2024, se mantuvo como consejero ya no militando en la formación liderada por Santiago Abascal.

Higuero se convierte así en el último en dimitir por inconsistencias académicas, una práctica que ha vuelto a poner el foco sobre la verificación de méritos en cargos públicos.

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Dimite José María Ángel del PSPV-PSOE tras las dudas sobre su título académico

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VALÈNCIA

El dirigente socialista José María Ángel ha presentado su dimisión como presidente del PSPV-PSOE y comisionado del Gobierno para la reconstrucción tras la DANA, después de que salieran a la luz dudas sobre la veracidad de uno de sus títulos académicos. La decisión ha sido confirmada por la secretaria general del partido en la Comunidad Valenciana, Diana Morant, quien ha calificado el gesto como “honroso”.

José María Ángel, con más de 40 años de trayectoria política a sus espaldas, habría figurado en su currículum como poseedor de un título cuya autenticidad fue cuestionada por varios medios durante los últimos días. Aunque el PSPV no ha confirmado oficialmente si el título era falso o no, la presión interna y mediática ha precipitado la renuncia.

En declaraciones ante los medios, Diana Morant defendió la figura de Ángel subrayando que “nunca le pedimos títulos, le pedimos una hoja de servicios, y eso lo ha cumplido con creces”. La líder socialista también destacó que su renuncia “le honra” y envió un mensaje de agradecimiento por su labor durante las últimas décadas, especialmente en la coordinación de las ayudas tras la DANA que afectó a la Comunitat Valenciana.

Fuentes del partido aseguran que la dimisión busca evitar que esta controversia empañe el nuevo rumbo del PSPV tras la salida de Ximo Puig. No obstante, la polémica ha reabierto el debate sobre la necesidad de verificar los méritos académicos de los cargos públicos y la responsabilidad ética en la representación institucional.

José María Ángel no ha realizado declaraciones públicas hasta el momento. Desde su entorno, afirman que quiere “preservar la imagen del partido” y “cerrar su etapa con dignidad”.

Roky escribe en Todo al Trece sobre el 15% de aranceles que ha aceptado Europa

https://todoaltrece13.wordpress.com/2025/07/29/europa-sera-un-15-mas-sumisa-a-ee-uu/

Oscar Guisado escribe en Todo al Trece sobre el odio y el silencio cómplice en el caso de racismo contra Laura Arroyo

https://todoaltrece13.wordpress.com/2025/08/01/contra-el-odio-uniformado-y-el-silencio-complice-todo-al-trece-con-laura-arroyo/

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Contra el odio uniformado y el silencio cómplice: Todo al Trece con Laura Arroyo

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[[File:‘El feminismo sí nos protegerá‘ con Marilyn dos Santos, Mar Cambrollé, Sarah Santaolalla... 34-53 screenshot.png|‘El_feminismo_sí_nos_protegerá‘_con_Marilyn_dos_Santos,_Mar_Cambrollé,_Sarah_Santaolalla..._34-53_screenshot]]

Desde nuestro humilde medio, Todo al Trece, alzamos la voz para denunciar y condenar las amenazas racistas que ha sufrido nuestra compañera Laura Arroyo, periodista de Canal Red, por parte de Josema Vallejo: suboficial de la Guardia Civil, candidato de Vox y rostro habitual en tertulias televisivas donde el odio se disfraza de opinión.

Vallejo no es un simple provocador en redes. Es funcionario público, con placa y pistola, que ha utilizado su posición para amenazar con quitarle el DNI y deportar a Laura Arroyo por el simple hecho de lucir un broche típico de Perú y reivindicar la independencia de su país de origen. ¿Desde cuándo expresar orgullo por las raíces se convierte en motivo de expulsión? ¿Desde cuándo un agente del Estado puede fantasear con castigos racistas sin consecuencias?

Este ataque no es aislado. Vallejo ha justificado asesinatos policiales, difundido bulos contra jóvenes racializados y defendido simbología neonazi. Su discurso no solo es peligroso, es la expresión institucional del racismo que se infiltra en los cuerpos de seguridad y se amplifica en medios como Horizonte, donde se le presenta como “experto”.

Pero lo que más nos duele, lo que más nos indigna, es el silencio atronador de los medios progresistas. Público, ElDiario, El Salto, La Marea, Infolibre… medios que se autodefinen como antirracistas, feministas y comprometidos con los derechos humanos, han guardado silencio ante esta agresión. ¿Dónde está la solidaridad cuando la víctima no encaja en sus simpatías editoriales? ¿Por qué callan cuando el ataque viene de un uniformado y la agredida es migrante, racializada y de izquierdas?

Desde Todo al Trece, no vamos a mirar hacia otro lado. Nos ponemos del lado de Laura Arroyo, no solo por compañerismo, sino por convicción. Porque el racismo institucional no se combate con tibieza, y porque el periodismo comprometido no puede permitirse selectividad moral.

Hoy decimos alto y claro: el odio no nos representa, la impunidad no nos intimida, y el silencio no nos detiene.

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EUROPA SERÁ UN 15% MÁS SUMISA A EE.UU.

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[[File:(Ursula von der Leyen) 2019.07.16. Ursula von der Leyen presents her vision to MEPs 2 (cropped).jpg|(Ursula_von_der_Leyen)_2019.07.16._Ursula_von_der_Leyen_presents_her_vision_to_MEPs_2_(cropped)]]

MADRID

La humillación arancelaria: Europa se arrodilla ante Estados Unidos mientras Sánchez y Von der Leyen aplauden

El pasado lunes se confirmó lo que ya se venía cocinando entre pasillos diplomáticos: Estados Unidos impondrá un arancel del 15% a varios productos industriales europeos, una decisión que deja a la vista una vez más la subordinación política y económica de la Unión Europea respecto a los intereses estadounidenses. Lo más grave no es solo la medida en sí, sino la actitud de las autoridades comunitarias. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha aceptado sin rechistar este nuevo atropello, escenificando la enésima rendición del viejo continente ante el imperio del dólar. Una Europa que, en vez de responder con firmeza, se ha convertido en comparsa silenciosa de una hegemonía que no tiene freno.

Pedro Sánchez, por su parte, ha evitado toda crítica y se ha limitado a transmitir mensajes de estabilidad y cooperación con Washington, alineándose una vez más con las políticas exteriores marcadas desde la Casa Blanca.

En Vox dicen que la medida es fruto de graves errores por parte de la UE en la estrategia de negociación, evitando culpar a Donald Trump en todo momento y obviando que el sector del campo (donde tienen un enorme nicho de votantes) va a salir trastabillado y arruinado gracias a la imposición de su homólogo estadounidense, según dicen lo que supondrá la ruina económica para Europa es “una oportunidad para fortalecer nuestras relaciones con nuestros aliados estratégicos”. No sorprende: para la ultraderecha española, cualquier gesto de sumisión ante EE.UU. es bienvenido si se viste con los ropajes del «patriotismo atlántico».

Lo que sorprende, en cambio, es la actitud de algunos economistas neoliberales europeos —especialmente en Alemania, Países Bajos y España— que han calificado esta decisión como un “triunfo para Europa”, argumentando que “fomenta la competitividad”. ¿Competitividad? ¿Dónde está el triunfo en aceptar sin condiciones un castigo económico que ni siquiera disimula su carga política? ¿Qué clase de victoria es permitir que nuestras industrias paguen las consecuencias de un equilibrio de poder completamente desequilibrado?

No es socialismo lo que ha traído esta situación. Muy al contrario. Es el capitalismo más salvaje el que ha generado esta dinámica de sumisión estructural. Mientras los voceros de la derecha liberal y sus aliados mediáticos repiten que “el socialismo arruina países”, la evidencia diaria demuestra que lo que arruina continentes enteros es un sistema económico global dominado por lógicas depredadoras, donde las grandes potencias imponen sanciones, aranceles y guerras económicas con total impunidad.

Una de las imágenes más simbólicas de esta humillación se vivió en la reunión bilateral entre Donald Trump y Ursula von der Leyen, en la que ambos aparecieron sentados en una sobria sala diplomática. Trump, con su habitual gesto de superioridad, marcaba el ritmo de una conversación en la que Von der Leyen no parecía representar a una unión de 500 millones de ciudadanos, sino a una figura decorativa incapaz de emitir una respuesta mínimamente digna. Una imagen que recuerda a la de hace unos meses con Zelenski en la que el magnate estadounidense mandaba callar al presidente de Ucrania y le decía que su país debe muchos favores a EE.UU.

Todo esto se enmarca, además, en el contexto del nuevo plan de rearme europeo, que prevé destinar hasta un 5% del PIB al gasto militar. Esta decisión conllevará recortes evidentes en sanidad, educación y servicios públicos. La excusa es la defensa europea, pero los hechos son tercos: gran parte del gasto irá a parar a empresas armamentísticas estadounidenses e israelíes. En realidad, estamos financiando una maquinaria de guerra externa que nos aleja de cualquier noción de paz o soberanía.

Y hay más: hace apenas dos días se ha sabido que España fue, en mayo, el país europeo que más armas compró a Israel. Mientras el mundo contempla horrorizado el genocidio en Gaza, nuestro país se convierte en cómplice por acción directa, transfiriendo millones de euros a un gobierno que bombardea civiles y viola sistemáticamente el derecho internacional. Y lo hace, además, con el dinero de todos, en nombre de una defensa que nadie ha votado y que solo sirve para seguir apuntalando alianzas vergonzosas.

Los grandes medios han jugado su papel a la perfección: silencio, confusión y eufemismos. Las palabras “arancel”, “cooperación estratégica” o “reajuste comercial” han inundado las portadas sin ninguna mención al sometimiento evidente que implica aceptar estas condiciones sin una sola contramedida. Las televisiones generalistas no han abierto con esta noticia. Las radios hablan de “retoques económicos” y los periódicos hablan de “diálogo transatlántico”, cuando lo que ha habido es una imposición unilateral.

Mientras tanto, los pueblos de Europa pagan la factura de una élite política y mediática entregada a la lógica del imperio. La UE ha perdido el rumbo, Sánchez ha perdido el pulso, y la ciudadanía —si no despierta— perderá el derecho a decidir sobre su propio futuro. Lo llaman libertad de mercado, pero no es más que vasallaje moderno.

Oscar Guisado escribe sobre la colaboración del gobierno de España financiando el genocidio. (Pincha en el enlace más abajo)

https://todoaltrece13.wordpress.com/2025/07/29/gaza-entre-las-bombas-y-el-hambre-el-silencio-complice-del-gobierno-espanol/

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Gaza: entre las bombas y el hambre, el silencio cómplice del gobierno español

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[[File:A girl walks inside Gaza during the Gaza-Israel war to get food.png|A_girl_walks_inside_Gaza_during_the_Gaza-Israel_war_to_get_food]]

Mientras Gaza se desmorona bajo el peso de los bombardeos, la otra cara del genocidio se manifiesta en forma de hambre. Según la Clasificación Integrada de Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF), respaldada por la ONU, más de 1,8 millones de personas enfrentan niveles de hambre “extremadamente críticos”. 470.000 personas están en riesgo de hambruna total. En julio de 2025, la desnutrición aguda en niños menores de cinco años se ha más que duplicado, y uno de cada diez presenta signos graves.

En solo un día, 14 personas murieron por inanición, elevando el total a 147 fallecidos por hambre, incluidos 88 niños. Y mientras esto ocurre, más de 60.000 gazatíes han muerto por los bombardeos israelíes desde octubre de 2023. La ofensiva ha destruido más del 60% de los edificios, 87% de las escuelas y 52% de los hospitales. La infraestructura civil está colapsada, y el acceso a agua potable y alimentos es prácticamente inexistente.

La ayuda humanitaria, lejos de ser una solución, se ha convertido en una trampa mortal. Más de 1.000 personas han sido asesinadas mientras intentaban acceder a puntos de distribución de alimentos. El Programa Mundial de Alimentos advierte que solo 20 a 30 camiones logran entrar a Gaza cada día, cuando se necesitan al menos 500 diarios. La ONU exige una entrada “masiva y sostenida” de ayuda, pero Israel continúa bloqueando los accesos.

Y ante este panorama, ¿qué hace el gobierno español? Nada que no sea diplomáticamente cómodo. Mientras 28 países, entre ellos Francia y Reino Unido, exigen el fin de la guerra, España se limita a declaraciones tibias, sin condenas firmes ni acciones concretas. No ha exigido el levantamiento del bloqueo, ni ha liderado iniciativas humanitarias significativas. Su pasividad no es neutralidad: es complicidad.

El pueblo español merece un gobierno que defienda los derechos humanos con claridad. No basta con expresar “preocupación” mientras miles mueren. España debe posicionarse con firmeza. Callar es tomar parte. Y hoy, el silencio del gobierno español resuena en cada grito que emana de Gaza.

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La gran coalición plurinacional: o cómo destruir la izquierda española

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[[File:Gabriel Rufián Portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los diputados (cropped).jpg|Gabriel_Rufián_Portavoz_de_Esquerra_Republicana_en_el_Congreso_de_los_diputados_(cropped)]]

Gabriel Rufián, ese showman de la política catalana, vuelve a la carga. Su último tuit es un prodigio de chantaje emocional y pensamiento mágico. Según él, la única alternativa a un gobierno de PP y VOX es que la izquierda estatal se rinda ante los delirios nacionalistas y se disuelva en una «plurinacionalidad» que, en la práctica, significa el fin de cualquier proyecto transformador a escala española.



Rufián, hábil como pocos en el arte de la retórica, nos advierte de que «nos la volverán a hacer». Pero, ¿qué quiere hacerle él a la izquierda estatal? Claro que existe un riesgo, real, de que en las próximas elecciones gane la derecha. ¿Y cuál es su alternativa? ¿Que la izquierda española se fracture definitivamente, regalando sus votos a partidos que, a la hora de la verdad prefieren pactar con el PNV, Junts o cualquier derecha local antes que con un gobierno progresista?

La trampa de la plurinacionalidad

La idea de un «frente amplio plurinacional» (o como se quiera llamar) suena bonito en un panfleto posmoderno, pero en la práctica es un suicidio político. En las regiones periféricas los partidos de izquierdas estatales (Podemos e IU básicamente) habrían de retirarse para no «dividir el voto» (es decir, para que ERC, Bildu, BNG, etc., acaparen todo el espacio). En esos territorios la izquierda estatal desaparecería. ¿Y en el resto de España? También. ¿Cómo le explica el militante de izquierdas a sus seres queridos la genial ocurrencia? «Sí, abuela, para frenar a la ultraderecha nos hemos aliado con los que quieren romper España». Brillante estrategia.

El resultado es previsible: el PSOE recupera el monopolio del voto de izquierdas en todo el estado (salvo que IU decida presentarse por separado, en cuyo caso tal vez arañaría algún resto). Podemos se convertiría en un partido testimonial, un apéndice de los nacionalismos periféricos, si no termina disuelto. Es decir: la misma operación que con Sumar, pero con esteladas, estreleiras e ikurriñas. Normal que en Moncloa vean con buenos ojos la propuesta, si es que no son parte impulsora.

El independentismo no es izquierda, es identitarismo territorial

Aquí llega el punto incómodo: el independentismo no es «izquierda”. Su prioridad no es la justicia social, sino la soberanía de su territorio, a menudo con argumentos supremacistas (o, como mínimo, egoístas). Cuando ERC o Bildu han tenido que elegir entre apoyar políticas progresistas o defender sus intereses particulares no han dudado. Su «compromiso histórico» es un «sálvese quien pueda» disfrazado de épica revolucionaria.

Y ahora pretenden que la izquierda estatal les sirva de puente para sus reivindicaciones, mientras ellos siguen a lo suyo. Rufián lo dice sin pudor: «El soberanismo de izquierdas ha reclamado históricamente una izquierda plurinacional que le entienda y ayude». Traducción: «Necesitamos tontos útiles».

¿Menos pureza? No, menos ingenuidad

Rufián acusa a los críticos de «pureza», pero lo que hace falta es menos ingenuidad. La izquierda no se fortalece disolviéndose en contradicciones ajenas. Si el problema es que «la suma no da», la solución no es sumar a quienes restan. El independentismo no va a renunciar a su agenda. Mientras, el votante de izquierdas no nacionalista (es decir, la mayoría) se preguntará por qué demonios debe apoyar a quienes desprecian su país: votará al PSOE, o se abstendrá.

La izquierda no necesita más frentes amplios donde acaba siendo la comparsa. Necesita claridad, firmeza y un proyecto que hable de las necesidades materiales de los españoles, que recupere los análisis de clase, y que defienda la soberanía de España en la arena internacional.

Resumiendo, lo que Rufián propone (y el PSOE, con razón, aplaude) no es una alianza, sino una rendición, bajo el chantaje de que no aceptarlo es apoyar al fascismo. Pero la izquierda española ya ha caído demasiadas veces en esa trampa. ¿Caerá otra vez?

Robespiero

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Juana Rivas, víctima de un poder judicial profundamente machista

[[File:Juana Rivas Feminario 2017 (cropped).jpg|Juana_Rivas_Feminario_2017_(cropped)]]

El caso de Juana Rivas no es una excepción ni un error puntual. Es el síntoma de un poder judicial profundamente patriarcal que no protege ni a las mujeres ni a la infancia, sino que las castiga cuando se atreven a desafiar el orden impuesto. Juana Rivas no huyó, Juana resistió. Y por resistir, fue castigada por una justicia que sigue actuando como brazo ejecutor del machismo institucional.

Juana Rivas toma la difícil decisión escapar con sus hijos desde Italia a España para protegerlos de un padre maltratador, condenado previamente por violencia machista. ¿La respuesta del sistema? Ignorar los antecedentes del maltratador, deslegitimar la voz de Juana, anular los testimonios de los menores diciendo que estaban coaccionados por su madre, que era ella quien les había comido la cabeza para que no quisieran estar con su padre, después de meses de persecución mediática, de aparecer en los medios de comunicación como la mala, como una madre que estaba secuestrando a sus hijos, la justicia la obligó a devolverlos a su agresor. La justicia no solo la dejó sola, la convirtió en la culpable.

Una justicia que defiende al agresor y castiga a la madre protectora no es una justicia decente, no es una justicia en la cual las mujeres podamos confiar, hay algo que repetimos mucho en estos casos y que no me cansaré nunca de decir, un maltratador jamás será un buen padre.

El mensaje es claro, el poder judicial no admite que una mujer cuestione la autoridad patriarcal, mucho menos si lo hace desde el rol de madre. Juana fué sentenciada por sustracción de menores, como si protegerlos de un padre violento fuera un crimen. Se la presentó como manipuladora, como loca, como irresponsable, en una estrategia tristemente común de destruir la credibilidad de las madres que denuncian.

El “interés superior del menor”, es papel mojado en los juzgados, los derechos de la infancia han sido pisoteados. Los informes psicológicos que alertaban del sufrimiento de los niños fueron ignorados. Sus voces, silenciadas. ¿Dónde está la aplicación del principio del “interés superior del menor”? ¿En qué momento dejó de importar la salud emocional, la seguridad o el entorno afectivo de los niños para priorizar el “derecho” del padre a ejercer su poder, incluso cuando ha sido condenado por ejercerlo con violencia?

Esta justicia no protege a los menores, los revictimiza. Los convierte en botín judicial, en herramientas para castigar a la madre. Es una forma más de maltrato institucional que vulnera convenios internacionales como la Convención sobre los Derechos del Niño, que España ha ratificado, pero no cumple.

¿Cómo puede un país que presume de la protección de la infancia y los derechos humanos se mantenga impasible mientras una madre es obligada a entregar a su hijo al hombre que ella misma denunció por maltrato? ¿Dónde está la ministra de Infancia? ¿Dónde está el Gobierno progresista que prometía no dejar a nadie atrás? Pues bien, aquí, callado, inmóvil, escondido (una vez más) tras una retórica vacía, mientras se consuma una injusticia en pleno siglo XXI, Daniel (el hijo menor de Juana) ha pedido ayuda, ha escrito cartas denunciando maltrato por parte de su padre, golpes, insultos y amenazas ha pedido auxilio a la ONU, save the children y al gobierno de España pero nadie está haciendo nada.

La pasividad del Ministerio de Infancia es inaceptable. Es una traición a todas las madres que luchan por la seguridad de sus hijos. No basta con campañas vacías ni con tuits en días señalados hacen falta acciones, respaldo, valentía. Y eso brilla por su ausencia.

El caso de Juana Rivas debería estar sacudiendo los cimientos del Estado. Debería provocar dimisiones, manifestaciones, reformas legales urgentes. Pero no. Se prefiere el silencio cómplice, la burocracia inmoral y el abandono institucional. Se opta por la comodidad de no enfrentarse a la mafia judicial y al poder patriarcal que sigue mandando en los juzgados de familia.

Este gobierno, y en particular su Ministerio de Infancia, han fracasado estrepitosamente. Han elegido mirar hacia otro lado mientras una madre es castigada por proteger. Que nadie se llene la boca de feminismo mientras Juana Rivas siga siendo tratada como una delincuente y no como lo que es, una madre valiente, una víctima del sistema.

Basta ya de hipocresía. Basta ya de cinismo institucional. La historia no olvidará esta vergonzosa dejación de funciones. Y nosotras, tampoco.

El castigo ejemplarizante y el odio institucional hacia las mujeres que luchan es una advertencia directa del sistema judicial a todas las mujeres, no te atrevas a romper el silencio, no te atrevas a proteger a tus hijos, no te atrevas a cuestionar el poder de un hombre. Porque si lo haces, el Estado caerá sobre ti con todo su peso. No importa que tengas razón. No importa que lo hagas por amor. Serás juzgada, humillada y castigada.

Este caso como muchos otros es una vez mas una amenaza del patriarcado hacia las mujeres que nos deja claro y nos dice que ellos siempre van a ganar, pero el movimiento feminista no va a permitir que esto suceda, que España ya es otra ya lo demostramos hace varios años, que el movimiento feminista puede cambiarlo todo también, hay algo que quiero dejar claro, algo que quiero decirle a Juana y a todas las mujeres que estén pasando por algo parecido, no estáis solas.

Este castigo ejemplarizante no es casualidad. Es parte de una estructura que protege al agresor y sacrifica a la mujer. Se repite en cientos de casos, especialmente en los procesos de custodia, donde el llamado “Síndrome de Alienación Parental” (que por cierto no existe y no lo digo yo lo dice la ONU) se sigue utilizando para deslegitimar las denuncias de maltrato y quitar la custodia a madres protectoras. Juana es solo una de muchas. Basta de complicidad institucional.

Es urgente y necesario denunciar, alto y claro, que el poder judicial español sigue siendo un bastión del machismo. Un espacio donde los estereotipos de género pesan más que los derechos humanos. Donde las mujeres siguen sin ser creídas. Donde los hijos son instrumentos y no sujetos de derechos.

Juana Rivas no es una criminal. Es una madre que lleva años intentando proteger a sus hijos frente a un sistema que no los protege. No podemos seguir tolerando una justicia que actúa contra las mujeres y contra los niños/as, una justicia ciega al dolor, sorda a la verdad y obediente al poder patriarcal.

Es hora de una transformación profunda. No de maquillajes legales, sino de una revolución feminista. Porque mientras la ley se siga aplicando sin humanidad ni perspectiva de género, seguirá siendo injusticia.

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