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Tremenda derrota de Milei en Buenos Aires:La Libertad Avanza se da un batacazo histórico y queda a más de 13 puntos de Fuerza Patria

[[File:Retrato oficial del Presidente Javier Milei.png|Retrato_oficial_del_Presidente_Javier_Milei]]

La provincia más grande y decisiva de Argentina habló en las urnas y lo hizo con contundencia: La Libertad Avanza quedó segunda con un escueto 33,8 % de los votos, frente al 47 % cosechado por la alianza peronista conducida por Axel Kicillof. Más de trece puntos de diferencia que no solo significan un revés electoral, sino el primer castigo político masivo a las políticas de ajuste feroz implementadas desde la Casa Rosada.

Un voto contra el saqueo neoliberal

El voto popular en Buenos Aires no fue un simple recambio de mayorías, sino una condena explícita al modelo de Milei. Sus recortes a jubilados, la quita de apoyos a personas con discapacidad, el tarifazo eléctrico y la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora fueron el telón de fondo de una elección en la que la sociedad dijo basta.

En menos de un año, el discurso de la “libertad” quedó desenmascarado como lo que realmente es: un eufemismo para justificar el saqueo, la privatización y la miseria planificada. Allí donde Milei prometía modernidad, solo hubo despidos, hambre y deterioro de los servicios públicos.

La sombra de Karina Milei

A este rechazo social se le sumó un factor corrosivo: la ola de denuncias por corrupción que involucran a Karina Milei, la hermana del presidente y su mano derecha en la gestión política. El escándalo de contratos irregulares, nombramientos a dedo y el uso discrecional de fondos públicos golpeó en el corazón del discurso anticasta con el que Milei llegó al poder.

Muchos votantes que en 2023 apostaron por “la motosierra contra los privilegios” hoy sienten que fueron estafados: mientras se les exigían sacrificios, la familia presidencial montaba su propio entramado de favores y negocios turbios.

Kicillof como contrapeso social

El gobernador Axel Kicillof capitalizó la bronca popular, ofreciendo un mensaje claro: defender la educación pública, la salud y la dignidad de las mayorías frente a los experimentos de laboratorio del anarco-capitalismo. Su victoria no solo consolida al peronismo en la provincia más poblada, sino que marca un punto de inflexión para toda la política argentina.

Una advertencia que cruza el Atlántico

Lo sucedido en Buenos Aires debe servir de alerta en España. La ultraderecha ibérica —ya sea Vox o los sectores más reaccionarios del PP— comparte con Milei el mismo programa: recortar derechos, dinamitar lo público, favorecer a los ricos y culpabilizar a los pobres.

Hoy Argentina demuestra que ese camino genera resistencia y que los pueblos saben defenderse. Si aquí intentan imponer lo mismo, la respuesta puede ser igual de contundente.

Conclusión:
La derrota de Milei en Buenos Aires no es un hecho aislado: es la primera gran grieta en el blindaje mediático de la extrema derecha latinoamericana. Un mensaje potente resuena desde el sur: los pueblos no se dejan arrasar sin pelear. Y en España, donde la derecha radical sueña con copiar este laboratorio neoliberal, conviene tomar nota: si atacan a la mayoría social, terminarán encontrándose con la misma pared de dignidad popular.

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Diez meses después

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[[File:Carlos Mazón.png|Carlos_Mazón]]

Hace diez meses una de las mayores catástrofes del país —la DANA que dejó 228 víctimas— sacudió el País Valencià. Han pasado diez meses desde el fatídico día, y aún hoy desconocemos todos los detalles de la comida de Carlos Mazón en El Ventorro.

Hemos tenido que esperar diez meses para que Maribel Vilaplana, la periodista que acompañaba a Mazón ese día, publicara una carta en la que revela la verdad sobre los hechos. Gracias a su testimonio, queda claro que Carlos Mazón ha mentido durante todo este tiempo. La periodista afirma que Mazón pasó cuatro horas en la comida, recibiendo mensajes y llamadas de aviso sobre la grave situación en la que los valencianos y las valencianas se estaban ahogando.


Una de las excusas de Mazón fue la falta de cobertura en El Ventorro; ahora sabemos que esa afirmación es falsa. Vilaplana confirma que Mazón sí tenía señal, recibió los avisos y no actuó. También desmiente el horario oficial de su llegada al Palau de la Generalitat: Mazón no llegó a las 18:00, sino que seguía en El Ventorro a esa hora. Aún se desconoce qué hizo desde las 18:30 hasta las 20:28, momento en que llegó al CECOPI.
Diez meses después, persisten las mentiras y la falta de transparencia sobre las acciones de Mazón aquel día. Lo que sí es evidente es que incumplió sus responsabilidades. Debió haber dimitido al día siguiente y, dada la gravedad de los hechos, debería responder ante la justicia.

No pararemos hasta que se haga justicia y Carlos Mazón acabe en prisión.

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Felipe VI blanquea a Eduardo Inda: la normalización institucional de las cloacas del Estado

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La recepción de Eduardo Inda y la cúpula de OKDIARIO en el Palacio de la Zarzuela, con motivo del décimo aniversario del medio, no es un gesto inocente. Es un acto cargado de simbolismo político que, lejos de ser “protocolo institucional”, supone un espaldarazo a uno de los principales difusores de bulos fabricados por las cloacas del Estado.


El pasado 3 de septiembre, Felipe VI recibió en audiencia a Eduardo Inda y a la dirección de OKDIARIO en el Salón de Audiencias de la Zarzuela. Oficialmente, el motivo era celebrar los diez años del medio. Sin embargo, la foto del monarca con el periodista no puede desligarse de la trayectoria de Inda como altavoz de operaciones de intoxicación política, como el falso informe PISA contra PODEMOS.
Inda ha sido señalado por difundir informaciones fabricadas por la red parapolicial del excomisario Villarejo, destinadas a destruir adversarios políticos. Entre ellas:

  • El bulo de la supuesta cuenta de Pablo Iglesias en paraísos fiscales.
  • La publicación de material robado del móvil de Dina Bousselham.
  • La amplificación de filtraciones interesadas contra independentistas catalanes.
    Todas estas operaciones fueron archivadas por los tribunales, pero no antes de cumplir su función: intoxicar el debate público.
  1. La paradoja de la Zarzuela
    La Casa Real justifica la audiencia como parte de la “normalidad institucional” con medios relevantes. Pero recibir a un actor central de las cloacas equivale a legitimar sus métodos. Es un mensaje claro: la monarquía no solo tolera, sino que acoge y reconoce a quienes han contribuido a erosionar la democracia mediante campañas de difamación.
  2. El blanqueo mediático
    En su discurso ante el Rey, Inda se definió como “monárquico pragmático” y elogió la monarquía parlamentaria como algo que “funciona”. El acto sirvió para que el director de OKDIARIO se presentara como un defensor del sistema, mientras su historial demuestra un uso sistemático del periodismo como arma política.
  3. Lo que significa para la salud democrática
    La audiencia no es un gesto aislado: es parte de un patrón en el que las instituciones del Estado premian a quienes han servido a sus intereses en la guerra sucia contra rivales políticos. Este blanqueo institucional erosiona la confianza ciudadana y normaliza la desinformación como herramienta legítima de poder.


La foto de Felipe VI con Eduardo Inda no es solo un retrato de cortesía: es la imagen de un Estado que abraza a sus cloacas. Un recordatorio de que, en España, quienes manipulan y difaman desde el periodismo no son marginados, sino invitados de honor en palacio.

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Vox convierte el Congreso en altavoz del negacionismo

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Ayer, el Congreso de los Diputados acogió un acto impulsado por Vox que ha levantado una fuerte polémica. Bajo el pretexto de unas jornadas sobre “denuncias falsas” y “violencia intrafamiliar”, la ultraderecha utilizó la institución para cuestionar la existencia misma de la violencia machista y para atacar las leyes de igualdad aprobadas en España durante las dos últimas décadas.

Un discurso sin datos, pero con muchos bulos

Las intervenciones repitieron mensajes que ya forman parte del argumentario negacionista: que la Ley Integral contra la Violencia de Género discrimina a los hombres, que la mayoría de denuncias son falsas, o que la llamada “ideología de género” es una amenaza para la nación. Ninguno de esos planteamientos se sostiene en la realidad. Las estadísticas oficiales muestran que las denuncias falsas representan una fracción mínima (0,01% según datos de la Fiscalía General del Estado) y que la violencia machista deja decenas de asesinadas cada año en nuestro país.

Ataques a mujeres y colectivos LGTBI

El tono del encuentro fue abiertamente ofensivo hacia mujeres y personas trans. Se recuperaron teorías desacreditadas como el “síndrome de alienación parental” —rechazado por organismos internacionales— y se realizaron burlas explícitas contra la autodeterminación de género. Más que un debate, el acto fue un escaparate de prejuicios y desinformación.

La paradoja de lo institucional

La cuestión de fondo va más allá de Vox: ¿debe el Parlamento, sede de la soberanía popular, prestar su espacio a discursos que ponen en duda derechos humanos básicos? La autorización del evento fue avalada por la Mesa del Congreso (con mayoría de miembros de PSOE y Sumar), también con los votos de PP. El resultado es que el hemiciclo terminó convertido en caja de resonancia de mensajes que socavan años de lucha feminista y avances en igualdad, en los que los colectivos, los movimientos sociales y la sociedad civil tuvieron un papel clave.

Un aviso sobre los riesgos democráticos

Lo ocurrido ayer no es un simple gesto simbólico. Normalizar en las instituciones teorías negacionistas abre la puerta a que se cuestionen políticas públicas esenciales y se retroceda en derechos conquistados.

La libertad de expresión no puede confundirse con el derecho a difundir bulos desde la institución más representativa de la democracia española.

Nuestro compañero Roky escribe sobre el encierro de los docentes en el círculo de Bellar Artes (Pincha en el enlace más abajo)

https://todoaltrece13.wordpress.com/2025/09/03/el-profesorado-se-encierra-en-el-circulo-de-bellas-artes-no-es-normal-empezar-el-curso-con-normalidad-mientras-palestina-sangra/

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El profesorado se encierra en el Círculo de Bellas Artes: “No es normal empezar el curso con normalidad mientras Palestina sangra”

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[[File:Círculo de Bellas Artes - IMG 20220909 090711.jpg|Círculo_de_Bellas_Artes_-_IMG_20220909_090711]]

Más de medio centenar de docentes han decidido encadenar el inicio del curso escolar a un gesto de dignidad y rebeldía. Bajo el lema “Marea Palestina: la educación contra el genocidio”, profesoras y profesores se han encerrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para lanzar un mensaje claro al Gobierno: no se puede mirar hacia otro lado mientras continúe la masacre en Palestina.

El profesorado movilizado exige la aprobación inmediata de un embargo total de armas —que incluya la compra, venta y tránsito en territorio español— mediante Decreto Ley, así como la ruptura inmediata de las relaciones diplomáticas y comerciales con Israel. Sus demandas no son gestos simbólicos, son medidas concretas para cortar la complicidad del Estado español con un genocidio que ya ha dejado miles de muertes y un país arrasado.

La educación toma partido

La acción subraya que la escuela no es un espacio neutro ni puede refugiarse en la falsa idea de “normalidad” mientras miles de niños palestinos mueren bajo los escombros. El profesorado que se ha encerrado lo ha dejado muy claro: la educación debe ser una herramienta de conciencia y lucha, no un mecanismo de silencio y adaptación a la barbarie.

Mientras las instituciones pretenden inaugurar el curso como si nada ocurriera, estas y estos docentes han roto el guion: no habrá normalidad mientras se sostiene con armas españolas un régimen de ocupación y exterminio.

Romper el muro de indiferencia

La iniciativa de Marea Palestina busca arrastrar a más sectores sociales a dar un paso adelante. El encierro no es solo una denuncia: es una invitación abierta a la comunidad educativa, a la juventud y a la clase trabajadora para convertir la indignación en organización y presión política real.

En un país donde las imágenes de la devastación en Gaza aparecen y desaparecen de los telediarios según convenga, este acto de resistencia marca un contrapunto: el profesorado planta cara al silencio cómplice.

“No es normal empezar el curso con normalidad”

Ese es el lema que atraviesa la acción. Y tienen razón: no hay normalidad posible en las aulas mientras las bombas caen sobre escuelas y hospitales en Palestina. No hay normalidad posible si el Gobierno continúa con la hipocresía de condenar la violencia mientras mantiene relaciones comerciales con quienes la ejecutan.

El encierro en el Círculo de Bellas Artes es un recordatorio de que la solidaridad no es un gesto vacío ni un tuit indignado. Es un acto político que exige consecuencias. Y hoy, son los docentes quienes han encendido la chispa

TODO AL TRECE CON ROMÁN CUESTA (Pincha en el enlace más abajo)

https://todoaltrece13.wordpress.com/2025/08/28/contra-la-violencia-y-la-impunidad-nuestro-apoyo-a-ramon-cuesta/

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Contra la violencia y la impunidad: nuestro apoyo a Román Cuesta

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En la madrugada del 27 de agosto, nuestro compañero Román Cuesta, periodista y colaborador de Canal Red, fue víctima de una agresión frente a la puerta de su domicilio. Según ha denunciado él mismo y han confirmado testigos, tres individuos vinculados a la ultraderecha se presentaron para intimidarle y atacarle, llegando a golpearle y rociarle con gas pimienta. Este acto cobarde se suma a una preocupante escalada de violencia contra profesionales de la comunicación que investigan y exponen las redes de odio en nuestro país.


Desde Todo al Trece condenamos de forma rotunda esta agresión. No es un hecho aislado: forma parte de un clima en el que la ultraderecha actúa con la sensación de impunidad, trasladando su violencia de las redes a nuestras calles. Quieren amedrentar, silenciar y sembrar miedo, pero no lo conseguirán.
El periodismo libre y comprometido es una de las mejores defensas de la democracia. Román Cuesta ha dedicado su trabajo a desenmascarar a quienes se esconden tras el anonimato para hostigar y difundir odio. Por eso, su labor es tan valiosa como incómoda para quienes temen la verdad.
Reiteramos nuestro apoyo incondicional a Román. Exigimos que las autoridades actúen con rapidez para identificar y juzgar a los responsables. Y llamamos a la ciudadanía a no normalizar la violencia política: defender a quienes informan es defender nuestro derecho colectivo a saber.
Basta ya de violencia ultra. Basta ya de impunidad.

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Cuando “dignificar la política” significa llenarse el bolsillo

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En la Asamblea de Madrid, el bipartidismo ha vuelto a dar una lección… pero no de servicio público, sino de cómo blindar privilegios. PP y PSOE han aprobado una nueva subida salarial para sus diputados y diputadas, la segunda en menos de un año, que eleva el sueldo base a 3.883,02 euros brutos mensuales. Y eso sin contar los jugosos complementos que, en algunos casos, disparan la nómina por encima de los 5.900 euros.
La justificación oficial es ya un clásico: “dignificar la política”. Pero la realidad es que, mientras millones de madrileños lidian con alquileres imposibles, sueldos congelados y servicios públicos tensionados, sus representantes se han asegurado un incremento acumulado del 8,5% entre 2024 y 2025.


El argumento de que “otros parlamentos cobran más” suena hueco cuando se recuerda que el Ministerio de Hacienda ha aclarado que no existía obligación legal alguna para aplicar esta subida. Fue, simple y llanamente, una decisión política. Una decisión que revela prioridades: igualarse con otros parlamentos… pero no con la ciudadanía a la que dicen representar.
En un contexto de inflación, precariedad y desigualdad, esta medida es un recordatorio de que, para algunos y algunas, la política no es un servicio, sino una carrera profesional con beneficios blindados. Y que la “dignidad” que defienden parece medirse en euros, no en compromiso.

Porque si algo queda claro tras esta nueva subida es que la política madrileña no necesita más dignidad, sino más decencia. Mientras los ciudadanos y ciudadanas hacen malabares para llegar a fin de mes, sus representantes se aseguran que el fin de mes les llegue con holgura. Y todo esto, envuelto en discursos vacíos y apelaciones a la “responsabilidad institucional”. Lo que realmente dignificaría la política sería renunciar a privilegios, rendir cuentas y vivir con los mismos límites que impone la realidad a quienes les votan. Pero claro, eso no cotiza en la Asamblea.

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Ione Belarra vuelve a señalar sin rodeos a PP, Vox y PSOE por su gestión de los incendios

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En su comparecencia de este martes en el Congreso, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, volvió a dejar claro que no piensa suavizar su discurso cuando se trata de defender los servicios públicos y denunciar las políticas negligentes.
Ione Belarra acusó al Partido Popular y Vox de haber “desmantelado los servicios públicos” allí donde gobierna, mediante privatizaciones y recortes que han supuesto la pérdida de mil plazas de brigadistas y agentes forestales en solo dos años. Una política que ha dejado al país sin capacidad para afrontar con eficacia los graves incendios de este verano.
Pero no se quedó ahí: también señaló al PSOE por mantener bloqueada desde hace ocho años la ley de bomberos, lo que mantiene a los brigadistas forestales en condiciones “lamentables y semiprivatizadas”.

Recordó que en comunidades socialistas se contrata a este personal solo en verano, ignorando que “los incendios se apagan en invierno con prevención”.
La líder de Podemos criticó además que haya sido el PP quien forzara la comparecencia de los ministros implicados en la gestión de los incendios en el Senado, cuando —según dijo— deberían haber acudido al Congreso de “motu proprio” para rendir cuentas.


Su intervención, cargada de datos y reproches directos, volvió a reforzar la imagen de Ione Belarra como una dirigente que no rehúye el conflicto político y “dice las cosas como son” y coloca el foco en lo que considera los verdaderos problemas: la precariedad de los servicios públicos y la falta de prevención ante catástrofes que cada año dejan más víctimas y daños.

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La gestión autonómica frente a la emergencia climática: un incendio que se aviva con la negligencia

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Los incendios forestales que asolan nuestro territorio este verano no son fruto únicamente del azar o de un clima caprichoso. Son la consecuencia previsible —y anunciada por expertos desde hace años— de una combinación letal: cambio climático, abandono rural, y, en algunos casos, políticas erráticas que han debilitado la capacidad de respuesta de las comunidades autónomas.

En las últimas semanas, se ha hecho evidente que varias de las comunidades más afectadas por estos incendios coinciden en un hecho llamativo: están gobernadas por ejecutivos autonómicos del PP, que han aplicado recortes significativos en los servicios de prevención y extinción, han impulsado procesos de privatización de competencias clave y, en numerosos discursos, han minimizado o negado la urgencia del cambio climático.
Este patrón, lejos de ser casual, plantea preguntas incómodas sobre las consecuencias de tales decisiones en la seguridad ambiental y en la protección de vidas y bienes.


La reducción de brigadas forestales permanentes, la externalización de servicios esenciales y la ausencia de planes de gestión integral del monte han tenido un impacto directo en la capacidad de reacción. En emergencias como la actual, cada minuto cuenta, y la falta de medios humanos y materiales multiplica las pérdidas.
Cuando desde la esfera política se relativiza el cambio climático o se asume como un tema secundario, se retrasa la adopción de medidas de adaptación y prevención que podrían salvar miles de hectáreas de bosque. La negación no apaga fuegos; al contrario, los aviva.
Estos incendios no solo carbonizan paisajes: erosionan la confianza ciudadana en unas instituciones que deberían velar por su seguridad y por el patrimonio natural común. La respuesta pasa por invertir de forma sostenida en prevención, reforzar los recursos públicos y asumir, sin ambages, que la crisis climática es el mayor reto ambiental y social de nuestro tiempo.

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Aulas a 40 grados: la vergüenza política que asfixia a nuestros/as niños/as

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Cada junio, el calor convierte las aulas en hornos. Cada julio, las escuelas infantiles que abren soportan temperaturas inhumanas que ponen en riesgo la salud de bebés de 0-3 años. Cada agosto, los campamentos de verano organizados por los ayuntamientos en colegios públicos repiten el mismo infierno. Cada año, las temperaturas aumentan, niños, niñas y trabajadoras soportan temperaturas que rozan o superan los 40 grados ¿Aire acondicionado? Ni está ni se le espera. ¿Medidas urgentes? Tampoco. ¿Indignación institucional? Cero.

No hablamos de una ola de calor puntual, hablamos de un problema continuado en el tiempo, conocido y denunciado desde hace años por los/as padres, madres y trabajadoras/es.
En la Comunidad de Madrid, la responsabilidad recae directamente sobre el gobierno de Isabel Díaz Ayuso que al parecer no ha tenido suficiente con matar a 7291 personas en las residencias durante la pandemia, no solo no le importan las personas mayores, al parecer los/as mas pequeños le importan lo mismo. En cuanto a los ayuntamientos, también tienen su parte de culpa ya que utilizan instalaciones escolares como si fueran almacenes multiusos, y que tratan a los/as niños/as como números ignorando por completo el riesgo que supone esas temperaturas para los/as menores y las trabajadoras obligados/as a aguantar un calor que ni en las cárceles se tolera.

Os pondré en la situación de los campamentos de verano:
si bien a primera hora de la mañana las actividades al aire libre y en los patios pueden ser viables, a medida que avanza la jornada las temperaturas se disparan, haciendo insostenible la estancia en el exterior ya que los colegios tampoco es que tengan muchas sombras que digamos.
La situación en el interior de las aulas es horrible, se convierten en auténticos hornos, llegando a alcanzar y superar los 40ºC. Esta situación expone a los/as menores a un riesgo real de deshidratación, golpes de calor y otros problemas de salud graves, comprometiendo seriamente su bienestar y seguridad durante su estancia en los campamentos, colegios y en las escuelas infantiles.

Es inaceptable que en pleno 2025 sigamos normalizando que niños/as de dos, seis o diez años pasen horas sudando, mareándose o con dolor de cabeza mientras intentan concentrarse o jugar. La ley laboral establece límites para que los adultos no trabajen en condiciones extremas. ¿Por qué los niños no merecen la misma protección? ¿Porqué no se cumplen estos límites en algunos trabajos? ¿Que pasa que las que no trabajamos en oficinas no merecemos unas condiciones dignas? ¿ Tiene pensado hacer algo nuestra querida ministra de trabajo de «izquierdas? Sinceramente no lo creo

Los ayuntamientos se escudan en que “no es competencia municipal” y la Comunidad no hace más que dar excusas presupuestarias o se dedican a decir que no es prioritario. Pero la realidad es clara, si fuera una prioridad política, ya estaría resuelto. Hay dinero para campañas de autobombo, para obras de escaparate, para fiestas y para privatizar servicios esenciales. Pero cuando se trata de garantizar que los niños no sufran golpes de calor, de repente el presupuesto se evapora. Igual que su vergüenza.

Mientras tanto, las familias se ven obligadas a elegir entre dejar a sus hijos en un campamento a 40 grados o no poder conciliar en verano.
Seamos claras, para la clase trabajadora no existe una conciliación real, aquí pasa como en todo y ganan los/as de siempre.
El calor extremo no es solo incómodo, es un riesgo para la salud. Golpes de calor, deshidratación, falta de atención… pero aquí se prefiere mirar hacia otro lado. Porque los/as que toman decisiones casualmente no tienen a sus hijos/as en esas aulas. Ellos estudian en centros privados con aire acondicionado o pasan el verano en campamentos privados climatizados.
Esto cada año será peor y las necropolíticas de Ayuso y de muchos ayuntamientos en la Comunidad de Madrid son claras, dejar que el problema se pudra, porque no da votos ni titulares bonitos.


La comunidad de Madrid no necesita más excusas ni discursos vacíos, necesita climatización ya. Y necesita políticos/as que no traten a los/as niños/as como ganado encerrado en jaulas de calor. Hasta entonces, cada gota de sudor, cada golpe de calor, cada campamento asfixiante será una prueba más de que en esta Comunidad la vida de un/a niño/a vale menos que el próximo titular de propaganda de Ayuso.
Empezarán a ocurrir desgracias como ya pasa en otros trabajos y los/as culpables tienen nombres y apellidos.

Que nadie se engañe, el calor mata. Y cuando un gobierno sabe que algo mata y no hace nada, es responsable. Ayuso lleva años sabiendo que los colegios se convierten en hornos en verano y ha decidido mirar para otro lado. No es negligencia, es una condena premeditada a la escuela pública y a nuestros hijos/as

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