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Irene Montero marca el rumbo con un programa claro frente a un Rufián dubitativo

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El acto celebrado ayer con Irene Montero y Gabriel Rufián dejó una imagen política nítida: la de dos formas muy distintas de entender el momento actual y el papel de la izquierda en él.

Por un lado, Irene Montero mostró un perfil sólido, seguro y con una hoja de ruta perfectamente definida. Su intervención no solo se centró en diagnosticar los problemas que atraviesa la ciudadanía —precariedad, acceso a la vivienda, deterioro de los servicios públicos o pérdida de poder adquisitivo—, sino que puso el acento en algo que muchas veces se echa en falta en el debate político: las soluciones concretas. La dirigente de Podemos articuló un discurso coherente en el que el programa no es un documento estático, sino una herramienta viva que debe traducirse en acción política inmediata.

Frente a ello, Gabriel Rufián proyectó una imagen más dubitativa. Su insistencia en el “programa, programa, programa” evidenció una voluntad de centrar el debate en los contenidos, pero sin lograr transmitir con la misma claridad cómo convertir esos planteamientos en medidas tangibles. Esa diferencia fue clave durante el acto: mientras Rufián apelaba a la necesidad de definir propuestas, Irene Montero ya estaba un paso por delante, planteando no solo qué hacer, sino cómo hacerlo y con qué urgencia.

El contraste se hizo especialmente evidente en el ritmo y la contundencia de ambos discursos. Irene Montero defendió una lógica política basada en “programa, acción, programa, acción”, insistiendo en que la credibilidad de cualquier proyecto transformador depende de su capacidad para materializar cambios reales en la vida de la gente. No basta con enunciar buenas ideas; es imprescindible ejecutarlas, enfrentándose a los intereses que bloquean esas transformaciones.

Además, la intervención de Irene Montero reforzó la idea de un Podemos con identidad propia y con un proyecto consolidado. Lejos de ambigüedades, se presentó como una alternativa clara que no renuncia a intervenir en el mercado, a topar precios o a blindar derechos sociales. Su discurso conectó programa y práctica política, algo que fue percibido como uno de los puntos fuertes del acto.

En definitiva, el encuentro dejó una conclusión clara: mientras unos siguen debatiendo sobre el qué, otros ya están centrados en el cómo. Y en ese terreno, Irene Montero logró marcar la diferencia, proyectando liderazgo, claridad política y, sobre todo, una propuesta que combina diagnóstico y acción en un mismo horizonte.

Fotos de Dani Gago.

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La tregua en la guerra de Irán: una pausa forzada en un conflicto de intereses

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La reciente tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán no representa una victoria diplomática, sino una pausa táctica en un conflicto que nunca debió comenzar. Tras semanas de escalada militar, amenazas abiertas —incluyendo insinuaciones de destrucción total por parte de Donald Trump— y una creciente presión internacional, Washington ha optado por recoger cable ante el riesgo de una catástrofe global.

De la amenaza total a la negociación

Hasta apenas 48 horas antes del acuerdo, Trump había lanzado advertencias extremadamente graves, afirmando que si no había pacto “explotarían todo el país”, en referencia a Irán . Estas declaraciones, que apuntaban incluso a ataques masivos contra infraestructuras civiles, elevaron la tensión al máximo nivel y despertaron el temor a un conflicto de dimensiones imprevisibles.

Sin embargo, el escenario cambió de forma abrupta. Ante el riesgo de escalada, la presión internacional y el impacto económico —especialmente en los mercados energéticos—, Estados Unidos aceptó una tregua temporal basada en una propuesta iraní.

Los puntos clave de la tregua

Aunque no existe un documento público definitivo, distintas fuentes coinciden en que el acuerdo se basa en una propuesta iraní de aproximadamente 10 puntos, que sirve como base para las negociaciones. Entre los principales elementos destacan:

  • Alto el fuego inmediato durante dos semanas entre Estados Unidos e Irán
  • Reapertura del estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo
  • Suspensión de ataques por ambas partes, incluidos bombardeos y operaciones defensivas
  • Inicio de negociaciones diplomáticas en Islamabad con mediación internacional
  • Exigencia iraní de levantar sanciones económicas
  • Retirada de tropas estadounidenses de la región como parte de las demandas de Teherán
  • Reconocimiento del derecho de Irán a su programa nuclear (bajo disputa)
  • Garantías de seguridad para la navegación internacional en el Golfo Pérsico

Además, Estados Unidos plantea condiciones adicionales en una posible “hoja de ruta”, como limitaciones nucleares más estrictas y controles internacionales .

Una tregua frágil y llena de contradicciones

Lejos de resolver el conflicto, la tregua evidencia las profundas contradicciones de la guerra. Estados Unidos no ha logrado desmantelar el programa nuclear iraní ni doblegar al régimen, mientras que Irán llega a la mesa de negociación manteniendo sus posiciones estratégicas .

El alto el fuego tampoco cubre todos los frentes: Israel continúa sus operaciones en Líbano, lo que demuestra que el conflicto sigue abierto en múltiples escenarios .

Además, los objetivos de ambas partes siguen siendo incompatibles: control del estrecho de Ormuz, sanciones, programa nuclear… todo sigue en disputa .

Una guerra por intereses económicos

Más allá del discurso oficial sobre seguridad o democracia, los hechos apuntan a otra realidad: esta guerra ha estado profundamente vinculada a intereses económicos y geoestratégicos.

El estrecho de Ormuz —por donde pasa una parte fundamental del petróleo mundial— ha sido uno de los ejes centrales del conflicto. Su bloqueo disparó los precios energéticos y afectó directamente a la economía global . Tras el anuncio de la tregua, los mercados reaccionaron de inmediato con caídas en el precio del petróleo y subidas en las bolsas, evidenciando que lo que está en juego no es la democracia, sino el control de recursos y rutas comerciales.

Una guerra que nunca debió comenzar

El balance es claro: destrucción, inestabilidad global, tensión nuclear y miles de millones en pérdidas económicas. Todo ello sin avances reales en los objetivos declarados.

La tregua no es una solución, sino el reconocimiento implícito de que la vía militar ha fracasado. La amenaza nuclear, utilizada como herramienta de presión, ha demostrado hasta qué punto esta guerra ha estado más cerca del desastre que de cualquier ideal democrático.

Hoy, la diplomacia vuelve a abrirse paso. Pero la pregunta sigue siendo inevitable:
¿cuántas vidas, cuánto sufrimiento y cuántos riesgos eran necesarios para llegar exactamente al mismo punto donde nunca se debió salir?

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Más Madrid y el bulo del decreto de vivienda: cuando la desinformación se convierte en estrategia política

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En política no todo vale, y mucho menos cuando hablamos de vivienda, de alquileres imposibles y de gente que no llega a fin de mes. Por eso es especialmente grave lo que ha hecho Más Madrid difundiendo que el decreto no saldrá adelante o que está en riesgo por la posición de Podemos, cuando Podemos ya ha dejado clara su posición: la abstención será contra la masiva bajada de impuestos, pero votará SÍ al decreto de vivienda.

Es decir, Más Madrid está mezclando deliberadamente dos votaciones distintas para generar confusión y miedo entre los inquilinos. Y eso tiene un nombre: desinformación. O dicho más claro: un bulo político con intereses partidistas.

Un bulo con intención política

No estamos ante un error ni ante una confusión. Estamos ante una estrategia. Más Madrid forma parte del Gobierno de España y sabe perfectamente cómo funcionan los decretos, las convalidaciones y las votaciones separadas. Saben que el decreto de vivienda y la bajada de impuestos no son lo mismo. Saben que Podemos ha dicho públicamente que las medidas de vivienda hay que apoyarlas. Y aun así han decidido lanzar el mensaje de que todo está en peligro.

¿Por qué? Porque el objetivo no es informar, es desgastar a Podemos y disputar el espacio político de la izquierda utilizando incluso el miedo de la gente que vive de alquiler.

Y eso es profundamente irresponsable.

Podemos y la vivienda: hechos, no propaganda

Si hoy en España se habla de:

  • Limitar precios del alquiler
  • Prohibir desahucios sin alternativa habitacional
  • Contratos más largos
  • Zonas tensionadas
  • Topes a los alquileres

No es por Más Madrid. Es porque Podemos puso la vivienda en el centro del debate político cuando nadie quería tocar el mercado inmobiliario.

Podemos ha sido la fuerza política que más ha presionado para intervenir el mercado de la vivienda, para poner límites a los fondos buitre y para que la vivienda deje de ser un negocio y empiece a ser un derecho.

Mientras unos hacen campañas y tuits, otros han estado negociando leyes, topes al alquiler y protección a inquilinos.

La política útil no es mentir

La izquierda no puede parecerse a la derecha en lo peor: en la mentira, en el bulo y en la manipulación. Si queremos que la gente confíe en la política, lo primero es no mentirle.

Difundir que un decreto de vivienda peligra cuando sabes que un partido lo va a votar a favor es jugar con el miedo de la gente. Y eso no es hacer política progresista. Eso es hacer propaganda.

La vivienda es demasiado importante como para usarla como arma electoral contra otro partido de izquierdas. La gente no necesita más ruido ni más bulos. Necesita alquileres más bajos, estabilidad y protección.

Y en esa pelea, guste más o guste menos, quien ha empujado de verdad las políticas de vivienda en España ha sido Podemos.

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Podemos se planta: dignidad frente a las presiones y las medidas insuficientes

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En política hay momentos que definen a las organizaciones. Momentos en los que hay que elegir entre la comodidad de aceptar lo que hay o la responsabilidad de defender a la gente que te vota. Y en esta ocasión, Podemos ha elegido plantarse.

La decisión de Podemos de abstenerse ante las medidas aprobadas por el Gobierno por la guerra de Irán no es un gesto menor. Es un mensaje político claro: no se puede volver a hacer lo mismo de siempre, no se puede volver a rescatar a los de arriba mientras se abandona a la mayoría social a la inflación, a los precios disparados y a la pérdida de poder adquisitivo.

Las medidas del Gobierno vuelven a ser insuficientes. Mucho titular, mucha rueda de prensa, pero ninguna intervención real del mercado, ningún tope efectivo a los precios, ninguna medida valiente contra quienes se están enriqueciendo con la crisis. Otra vez se protege al capital y se deja sola a la clase trabajadora.

Y aquí es donde se ve la diferencia entre Podemos y Sumar.
Mientras unos se plantan y dicen “hasta aquí”, otros vuelven a hacer lo de siempre: ceder. Ceder antes las presiones del PSOE, ceder antes de la negociación, ceder antes incluso de dar la batalla.

Sumar ha asumido el papel de quien gestiona lo que hay, aunque lo que hay sea injusto. Podemos ha decidido asumir el papel de quien pelea para cambiarlo. Y esa es la diferencia entre estar en política para ocupar sillones o estar en política para cambiar la vida de la gente.

Porque la solución es conocida y no es ningún secreto:

  • Topar los precios de la energía y los alimentos
  • Intervenir los mercados cuando haya beneficios abusivos
  • Proteger salarios y pensiones
  • Hacer que la crisis la paguen quienes se están forrando, no quienes trabajan

La abstención de Podemos no es ponerse de perfil. Es decir alto y claro que así no, que con medidas cosméticas no se protege a la gente, que gobernar no es gestionar la resignación, sino tomar decisiones valientes.

En tiempos difíciles es cuando se ve quién está dispuesto a molestar a los poderosos y quién prefiere no incomodar a sus socios. Y en este momento, la diferencia ha quedado clara.

Podemos se ha plantado. Y plantarse, a veces, es la única forma de defender a la mayoría.

Foto de Dani Gago.

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Autocrítica

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Es la palabra más repetida después de unas elecciones: autocrítica.

Podemos tuvo un resultado muy malo en las elecciones de Castilla y León, nos quedamos fuera, sin representación, y es obvio que algo no estamos haciendo bien, y es aquí donde nos tenemos que centrar y hacer esta ansiada autocrítica.

No podemos estar siempre echándole la culpa a los demás; también tenemos que ser capaces de darnos cuenta de los errores que estamos cometiendo, porque sí, en Podemos cometemos errores, porque somos seres humanos, y los seres humanos cometen errores; no somos máquinas perfectas.

Obviamente, también hay factores externos que hacen que estemos atravesando unos malos resultados, de los cuales hablaré más adelante.

En mi opinión, uno de los errores que estamos cometiendo es el tema de las campañas; creo que no estamos enfocando bien las campañas, y debería ser el momento de sentarnos todos y todas a hablarlo y ver qué podemos cambiar.

También hay un debate muy interesante que es Madrid. Yo soy de la opinión de que, cuanto menos se interfiera desde Madrid, mejor nos va a ir en los territorios, y no lo digo por nada malo, pero la gente vota a su vecino y vecina de toda la vida, que lleva toda la vida allí viviendo y que sabe los problemas de su tierra. Al igual que en los círculos, hay militantes en los territorios que saben perfectamente qué hacer, y creo que se les debería dar más autonomía.

Podemos es un partido muy joven, no somos políticos profesionales, no llevamos 40 años en política, somos gente normal y corriente haciendo política, no le debemos un céntimo a los bancos, no tenemos el poder que tienen el resto de partidos y, aun así, hemos hecho historia en la política de este país.

Tenemos que estar tremendamente orgullosos y orgullosas, y no pasa nada por equivocarnos y tropezar; nos levantamos y seguimos, y si nos volvemos a tropezar, nos volvemos a levantar, una y mil veces.

Y ahora, como diría La Cosa, «es la hora de las tortas».

Como era de esperar tras los malos resultados, han salidos los anti Podemos a meter mierda, a intentar darnos lecciones, pues bien, no, no voy a permitir lecciones de esta gente.

No voy a permitir lecciones de nadie de Movimiento Sumar, de un partido que lo ha destrozado todo, que reventó la ansiada unidad que ahora buscan con Yolanda Díaz a la cabeza, y que son un auténtico cáncer para la izquierda de este país; ojalá desaparezcan pronto del mapa político.

No voy a permitir lecciones de IU, que llevan 40 años en política sin hacer absolutamente nada, que les devolvimos a la vida cuando estaban muertos y con una deuda descomunal, que los llevamos a Europa y al gobierno, y que encima nos traicionaron, ni media lección de esta gente.

No voy a permitir lecciones de «periodistas» como Vallín o Maestre, que apoyaron todo lo que hizo Yolanda Díaz, que se sientan al lado de un corrupto como Ferreras y que llevan años intentando arrasarnos con napalm.

No voy a permitir lecciones de medios de comunicación que antes de las elecciones apenas nos sacan y que cuando sacamos un resultado malo escriben 50 artículos sobre nosotros y nosotras, muchas veces con bulos o medias verdades.

Por cierto, que la gente sepa que el candidato de Podemos, Miguel Ángel, no dudó en apartarse a un lado para buscar ir juntos con IU, igual que en su día hizo Pablo Iglesias con Pedro Sánchez. Si soy yo el problema, me aparto; pues ni por esas, a IU le importa bien poco la unidad, solo buscan sillones, llevan así 40 años y nunca he leído a esta gente pedirles autocrítica.

Algún día os contare mi experiencia de cuando negocié con IU aquí en Petrer, porque vais a alucinar.

Pues nada, esto ha sido todo por mi parte, ah, y que a nadie se le olvide, RESILIENCIA.

Ah, y autocrítica.

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Las amenazas contra Irene Montero: violencia política, extrema derecha y la obligación del Estado de actuar

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[[File:Goyas 2023 - Irene Montero (cropped).jpg|Goyas_2023_-_Irene_Montero_(cropped)]]

Las amenazas de muerte dirigidas contra la eurodiputada Irene Montero han sido confirmadas por múltiples medios de comunicación y por la propia Policía, que las ha calificado como amenaza terrorista. Según informó El País, el autor de los correos se identifica como miembro del grupo neonazi 764, una organización considerada terrorista por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el FBI, con historial de acciones violentas y estructura de “lobos solitarios” .

Los medios coinciden en que las amenazas proceden de un individuo que afirma pertenecer al grupo 764, una organización neonazi fundada en Texas en 2021 por Bradley Cadenhead, detenido ese mismo año y condenado en 2023 a 80 años de prisión por delitos relacionados con pornografía infantil. Aunque la mayor parte de sus miembros son menores, se han documentado también adultos vinculados al grupo, incluido un caso en España: un joven de 23 años detenido por amenazar a 27 centros educativos en Valencia.


El mensaje recibido por Montero incluía, según estas fuentes, un plan de ataque contra su integridad física y la de su entorno, señalando explícitamente su domicilio familiar.

La propia Irene Montero ha explicado que fue la Policía quien le trasladó la gravedad de la amenaza y la necesidad de activar protocolos de seguridad. Podemos ha solicitado formalmente al Ministerio del Interior que garantice su protección, subrayando que no es la primera vez que la eurodiputada recibe amenazas de muerte y que la Policía considera verosímil el riesgo .

Las amenazas se producen en un contexto de creciente violencia política contra mujeres en la vida pública. Montero ha recordado que periodistas como Cristina Fallarás, Laura Arroyo o Sarah Santaolalla también han sido objeto de ataques similares.
Esta violencia no es solo personal: busca expulsar a las mujeres feministas del espacio público, intimidar a quienes defienden políticas sociales y erosionar la democracia.


La situación actual no puede separarse del precedente vivido por Irene Montero y Pablo Iglesias, cuando grupos de extrema derecha realizaron concentraciones diarias frente a su vivienda durante meses. La sensación de desprotección institucional en aquel momento sigue siendo un punto de referencia para valorar la respuesta actual del Ministerio del Interior.
La responsabilidad del Estado
Los hechos publicados por los medios muestran que:

  • La amenaza es real y verificada por la Policía.
  • El autor se identifica como miembro de una organización neonazi con historial criminal.
  • El mensaje incluye amenazas directas de asesinato y referencias al domicilio familiar.
  • La eurodiputada ha solicitado protección y el Ministerio del Interior está evaluando el riesgo.
    Desde Todo al Trece sostenemos que el Estado tiene la obligación democrática de actuar con firmeza, garantizar la seguridad de cualquier representante público y combatir la violencia política de género con todos los medios disponibles. La protección no puede depender de afinidades ideológicas ni de presiones mediáticas: es un deber constitucional.

    Colectivos sociales, feministas y plataformas ciudadanas —incluido Todo al Trece— expresan su apoyo a Irene Montero y denuncian la normalización del odio político. La defensa del feminismo, de las políticas sociales y de la paz no puede convertirse en un motivo de riesgo personal. La violencia política no solo amenaza a una persona: amenaza a toda la sociedad.

Fotos de Dani Gago.

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Un acto que abrazó los marcos de la ultraderecha: cuando la izquierda se convierte en parte del problema

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[[File:Gabriel Rufián Portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso de los diputados (cropped).jpg|Gabriel_Rufián_Portavoz_de_Esquerra_Republicana_en_el_Congreso_de_los_diputados_(cropped)]]

El acto celebrado ayer por Gabriel Rufián y Emilio Delgado se presentó como un espacio para «repensar la izquierda”, pero terminó reproduciendo exactamente aquello que dicen combatir. Lejos de ofrecer un horizonte transformador, el evento se deslizó hacia un discurso que compró sin matices los marcos de la ultraderecha: miedo, sospecha, identidades amenazadas y una visión profundamente conservadora del conflicto social.

En lugar de confrontar el machismo, el racismo o la criminalización de la pobreza —pilares del discurso reaccionario—, el acto los asumió como si fueran “preocupaciones legítimas” que la izquierda debe incorporar para no quedarse atrás. Ese es el camino más rápido hacia la irrelevancia política: cuando la izquierda deja de disputar el sentido común y se limita a imitarlo, desaparece.
Aceptar esos marcos no es pragmatismo, es renuncia. Y cada renuncia abre la puerta a que la ultraderecha marque la agenda cultural y política.

Un proyecto construido sobre el miedo
El mensaje central del acto fue claro: la izquierda debe replegarse, moderarse y asumir que la sociedad está demasiado asustada como para hablar de derechos, igualdad o justicia social. Ese planteamiento no solo es falso; es profundamente peligroso.
Construir un proyecto político sobre el miedo —miedo al conflicto, miedo a la diversidad, miedo a perder votos— solo conduce a una cosa: dos partidos socialdemócratas compitiendo por el mismo espacio, sin capacidad de transformar nada. Dos PSOE. Dos versiones del mismo proyecto agotado.
La izquierda no necesita duplicarse: necesita valentía


La solución a la crisis de la izquierda no pasa por diluirse, ni por convertirse en una copia tímida del centro, ni por asumir los discursos que históricamente han servido para justificar desigualdades. La solución pasa por recuperar la ambición política, la defensa de los derechos, la claridad frente al odio y la capacidad de señalar a los verdaderos responsables de la precariedad y el malestar.
Cuando un acto político renuncia a todo eso, no está ofreciendo una alternativa: está contribuyendo al problema.
Si la izquierda quiere futuro, debe dejar de pedir permiso
El acto de ayer no abrió caminos; los cerró. No generó esperanza; la administró. No cuestionó el avance reaccionario; lo normalizó. Y una izquierda que normaliza el discurso del adversario deja de ser izquierda.
La tarea no es imitar al miedo, sino enfrentarlo. No es asumir los marcos de la ultraderecha, sino desmontarlos. No es construir un segundo PSOE, sino construir un proyecto que vuelva a hablar de derechos, dignidad y justicia.

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La “unidad” que venden Rufian y Delgado: un déjà vu llamado Sumar 2.0

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En los últimos días hemos visto cómo Gabriel Rufián intenta proyectar una supuesta “unidad de las izquierdas” a nivel estatal, una operación a la que se ha sumado Emilio Delgado. Sin embargo, esta imagen de convergencia no es inocente ni responde a una voluntad real de fortalecer un proyecto transformador. Muy al contrario, reproduce patrones que ya conocemos demasiado bien: maniobras de despacho, acuerdos entre élites políticas y estrategias orientadas a arrinconar a Podemos, no a mejorar la vida de la gente.
La experiencia reciente con Sumar es el ejemplo más claro. Se presentó como un espacio amplio, plural y participativo, pero terminó convirtiéndose en un instrumento para diluir a quienes no se plegaban a una lógica de control interno. Hoy, cuando se habla de “unidad”, muchas personas ya identifican ese discurso como una coartada para repetir la misma jugada. Por eso no sorprende que haya quien lo llame directamente Sumar 2.0.


En este contexto, la figura de Emilio Delgado resulta especialmente significativa. A nivel estatal se suma a la operación, pero en Madrid evita siquiera mencionarla. Esa doble estrategia no es nueva: quienes han seguido su trayectoria política ya conocen sus tácticas, percibidas como maniobras oportunistas orientadas a su propio beneficio personal. Un discurso amable hacia fuera, pero decisiones que luego van en dirección contraria. Una retórica de unidad que, en la práctica, se traduce en exclusión selectiva.

Nunca olvidemos que Emilio Delgado fue uno de los instructores con Iñigo Errejón, que con jugadas rastreras y vendiendo a gran parte de la militancia, orquesto en Madrid y en Móstoles en particular, una jugada para destruir literalmente a Podemos Móstoles, pero le salió mal ya que se adelantaron a su malas artes y hoy en día seguimos en activo y mas fuertes de lo que deseaban. Además de entregar el Gobierno de la Comunidad de Madrid al PP, donde Podemos partía muy fuerte y con oportunidad de hacerse con el, pero ellos y ellas decidieron dar un golpe de estado, fundar Mas Madrid al no conseguir en primarias tras la derrota de Errejón frente a Pablo Iglesias. Mas Madrid fue quien dividió a la Izquierda no vengan ahora a vender lo contrario, como luego copio Yolanda Diaz repitiendo la jugada.

Por lo cual no, no es una persona de fiar, su trabajo en Móstoles ha sido mas de hacer oposición a Podemos Móstoles, que al actual Gobierno de PP y Vox, que en muchas ocasiones se ha plegado a sus intereses. Pero claro de esto su militancia no se entera ya que lo hacen de forma disimulada. Vamos que confiar en un político que su mayor capacidad es la traición y el engaño, no es el mas correcto.

La ciudadanía merece claridad. No se puede hablar de unidad mientras se trabaja para marginar a un actor político concreto. No se puede hablar de proyecto colectivo mientras se repiten dinámicas de traición interna. Y no se puede pedir confianza cuando los hechos contradicen sistemáticamente las palabras.
Por eso es importante no dejarse engañar por los grandes titulares ni por los discursos bien construidos. La verdadera unidad no se decreta desde arriba ni se utiliza como arma contra quienes no se someten. La verdadera unidad nace del respeto, de la democracia interna y de la voluntad real de transformar la vida de la gente, no de maniobras para recolocar piezas en el tablero político.

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Escándalo con las VPO en Alicante.

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[[File:Sede del Partido Popular (cropped).jpg|Sede_del_Partido_Popular_(cropped)]]

Hablar del PP en el País Valencià es hablar de corrupción, son innumerables casos donde esta gente nos ha robado a manos llenas: Caso Erial, Caso Terra Mítica, Caso Gürtel, Caso Trajes, Caso Fitur, etc.

Les Naus

Este escándalo empezó en Les Naus, una promoción de viviendas protegidas en la playa de San Juan, donde varios de los adjudicatarios han sido personas vinculadas al propio Ayuntamiento.

Rocío Gómez, concejala de Urbanismo, fue una de las agraciadas, incluyendo a su suegro y una ex cuñada. Puede parecer una broma, pero no, es la triste realidad de estos ladrones. Rocío ha dimitido.

Se está investigando a nueve funcionarios municipales que presuntamente han estado también en el ajo, incluyendo al arquitecto de Urbanismo.

También se ha sabido que una interventora de la Generalitat con 70.000 euros de sueldo también adquirió una VPO de Alicante que ganó cargos del PP.

Y que nadie piense que Luis Barcala va a dimitir, de eso nada, no por él mismo, si lo hace será por la presión social de la gente, como así ocurrió con el miserable Carlos Mazón.

Ah, ¿y a qué no sabéis lo que dijo cuando le preguntaron sobre todo esto? Exacto, que él no sabía nada, que no tenía conocimiento de nada. Poco más y le faltó decir, oigan, pregúntenle al alcalde, a mí que me cuentan.

By Kristof Roomp – Luis Barcala, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=77132513

En fin, es terrible ver cómo son capaces hasta de meter la mano en algo como es la vivienda protegida, no tienen escrúpulos, son gentuza sin dignidad alguna, y lo peor de todo, da la sensación de que hagan lo que hagan no les pasa factura, siempre acaban ganando y gobernando, terrible.

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Catalunya: servicios públicos al límite entre la infrafinanciación y la resistencia de sus trabajadores.

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Catalunya arrastra desde hace más de una década una situación estructural de infrafinanciación y deterioro progresivo de sus servicios públicos esenciales. 

Estamos viendo estos días que rodalies, la sanidad y la educación se han convertido en tres ejemplos claros de un modelo que exige mucho a sus profesionales y a la ciudadanía, pero que recibe inversiones insuficientes y una gestión política incapaz de revertir el deterioro.

Lejos de ser un problema coyuntural, la precarización de los servicios públicos catalanes es el resultado de años de decisiones políticas de los distintos gobiernos —de Junts, ERC y ahora PSC— que no han logrado o no han querido mejorar de forma significativa la calidad de servicios básicos que millones de personas utilizan cada día.

Hablamos de servicios esenciales y básicos para nuestro día a día y por lo tanto, servicios que deberían de estar en primera línea de la política catalana desde hace años.

Con Rodalies vemos el colapso cotidiano de la movilidad pública. Un servicio que actualmente transporta en Catalunya a más de 400.000 pasajeros y pasajeras diarias y supera los 110 millones de viajes anuales, siendo uno de los sistemas ferroviarios más utilizados del Estado y repito, el más utilizado, pero, vemos que su funcionamiento se ha convertido en sinónimo de retrasos, incidencias, accidentes y falta de inversión (tanto en las infraestructuras, como en las condiciones de los alrededores de las vías, como en las condiciones laborales de quien trabaja en Rodalies).

Accidente Rodalies

Y los datos son claros:

– Más del 20-25% de los trenes sufren retrasos o incidencias de forma habitual.

– La red ferroviaria acumula décadas de déficit inversor, con miles de millones de euros comprometidos y no ejecutados por el Estado.

– El nivel de ejecución real de inversiones ferroviarias en Catalunya ha sido durante años muy inferior al presupuestado, en algunos ejercicios por debajo del 40%.

– Las incidencias graves se han multiplicado en los últimos años, afectando a miles de usuarios diariamente.

Pero la infrafinanciación de Rodalies no puede explicarse únicamente por el déficit inversor del Estado. También responde a decisiones políticas internas. Durante años, los diferentes Governs de la Generalitat (véase Junts pel Sí, Junts per Catalunya con ERC, ERC en solitario y actualmente PSC) han priorizado inversiones en otras infraestructuras ferroviarias (como FFCC) mientras Rodalies quedaba relegado a un segundo plano (algo que ya les venía bien a los partidos independentistas para seguir así usando su relato de “Madrid ens roba” para no visibilizar su incompetencia a la hora de poner solución a los problemas existentes en Rodalies).

Mientras pasaba todo esto la red de cercanías —la que utiliza la clase trabajadora cada día— continuaba deteriorándose. Esta decisión ha sido especialmente grave en comarcas y municipios donde Rodalies es la única opción real de movilidad. Sin este servicio, miles de personas no tienen forma de desplazarse a sus trabajos, centros educativos u hospitales.

En muchas zonas del Vallès, el Baix Llobregat, el Maresme o el Camp de Tarragona, la dependencia de Rodalies es absoluta y por tanto, la dejadez de los diversos Governs es intolerable. El deterioro de Rodalies implica menos oportunidades laborales, más desigualdad territorial y más exclusión social.

A ello se suma la situación interna del propio servicio:

– Falta de mantenimiento estructural en infraestructuras y trenes.

– Puestos de trabajo sin cubrir durante años.

– Plantillas agotadas por sobrecarga y falta de relevo.

– Material ferroviario envejecido.

– Terreno en decadencia y con nula cobertura y mantenimiento poniendo en riesgo la infraestructura.

Mientras tanto, vemos que la brecha entre las condiciones de la plantilla y las cúpulas directivas resulta cada vez más escandalosa. 

Los directivos del sistema ferroviario perciben salarios elevadísimos añadiendo además, bonus de gestión (que debería de estar incluso hasta penalizado viendo la penosa gestión de todos estos años), y todo esto mientras trabajadores y trabajadoras afrontan turnos saturados, con falta de personal y responsabilidad creciente en un servicio que vemos que está al límite.

Esta desigualdad es percibida por muchos profesionales como una auténtica vergüenza: Salarios altos en despachos frente a condiciones laborales tensas en talleres, cabinas y estaciones.

Las movilizaciones de trabajadores de Renfe y del sector ferroviario en los últimos años han denunciado precisamente esto:

Falta de inversión real, ausencia de planificación, precarización laboral y un modelo de gestión alejado de la realidad del servicio

Viendo la sanidad, vemos con más preocupación la situación añadiendo listas de espera y profesionales completamente agotados.

El sistema sanitario catalán atraviesa una etapa crítica marcada por la falta y mala gestión de recursos, añadiendo el agotamiento del personal.

Datos clave:

– Catalunya destina alrededor del 5% del PIB a sanidad pública, por debajo de otros territorios europeos comparables.

– El gasto sanitario por habitante continúa por debajo de la media de la Europa occidental.

– Las listas de espera quirúrgicas superan las 150.000 personas en determinados momentos.

– Más de 800.000 pacientes esperan visita con especialista o pruebas diagnósticas.

– En atención primaria se superan en muchos centros las 1.800 tarjetas sanitarias por médico, muy por encima de lo recomendado.

– Médicos que todavía tienen que hacer guardias de 24 horas añadiendo más estrés, ansiedad y agotamiento al sector.

Las huelgas médicas y de atención primaria de los últimos años han puesto sobre la mesa la saturación estructural del sistema.

Profesionales sanitarios denuncian agendas imposibles, contratos precarios y fuga de talento hacia otros territorios o hacia la sanidad privada, algo que no nos podemos permitir, pues necesitamos más personal para así, garantizar una sanidad de calidad.

Pese a promesas reiteradas de refuerzo por parte de los distintos Governs catalanes, las mejoras siguen siendo insuficientes para revertir años de recortes y falta de inversión.

Por eso las y los médicos saldrán está semana que viene a movilizarse para exigir ser escuchados ante un Govern que no les escucha ni entiende la gran responsabilidad que asumen a un coste personal inmenso.

Está semana hemos visto una gran movilización de la educación donde volvían a salir para exigir ratios más bajas, la falta de recursos estructurales y de condiciones laborales.

La educación pública catalana continúa funcionando gracias al esfuerzo del profesorado y del personal educativo, pero con carencias persistentes.

Aquí tenéis algunos datos relevantes:

– Catalunya se sitúa por debajo de la media europea en inversión educativa respecto al PIB.

– Persisten ratios elevadas por aula, especialmente en áreas metropolitanas.

– Falta de personal de atención a la diversidad y de apoyo educativo.

– Sobrecarga burocrática y precariedad laboral en parte del profesorado.

– Centros saturados y barracones aún presentes en el sistema.

Las huelgas educativas entre 2022 y 2024 evidenciaron el malestar del sector, estamos en 2026 y seguimos exactamente igual. El profesorado reclama inversión real, reducción de ratios, estabilidad laboral y mejoras organizativas. Todo esto, aunque se han hecho algunos cambios estructurales no han revertido de forma profunda la situación acumulada.

Todo lo que vemos es un problema político estructural en Catalunya, la degradación de los servicios públicos no puede atribuirse a un solo Govern. Es el resultado de años de gestión sin transformación real del modelo de financiación ni de las prioridades presupuestarias.

Durante más de una década han gobernado diversos partidos pero de misma forma:

– Los gobiernos de Junts mantuvieron políticas continuistas tras los recortes añadiendo la colaboración público/privada como sistema ideal pervirtiendo el sistema todavía más.

– ERC no logró revertir de forma estructural la infrafinanciación de servicios esenciales y siguió en su línea de mantener la maldita colaboración público/privada sin parpadear.

– El actual PSC aún no ha materializado cambios profundos que transformen la situación y tampoco tienen en mente revertir la situación y apostar por la sanidad pública 100% acabando con el dinero que acaba en empresas privadas que nos atienden como números y no como personas.

Año tras año, las promesas de refuerzo de los servicios públicos no se han traducido en mejoras en el día a día de la ciudadanía, de ahí que los servicios estén cada vez más degradados con trabajadores cada vez más al límite.

A pesar del abandono institucional, hay algo que sigue sosteniendo los servicios públicos catalanes: sus trabajadores y trabajadoras.

– Personal ferroviario que mantiene trenes en circulación pese a la falta de recursos.

– Sanitarias que atienden agendas imposibles.

– Docentes que sostienen aulas masificadas.

Estos profesionales hacen mucho más de lo que sus condiciones permiten.

Por eso tenemos que entender que las movilizaciones de ferroviarios, sanitarios y personal educativo no son protestas aisladas. 

Son la respuesta colectiva de quienes sostienen el país frente a años de infrafinanciación, nula planificación y mala gestión de nuestros servicios públicos.

Pero hay algo es es más importante, los servicios públicos no se defienden solos. Se defienden con organización, presión social y conciencia colectiva.

Los y las trabajadoras necesitan también saber y ver que no están solas y por ello, tenemos que organizarnos y darles el máximo apoyo.

Catalunya necesita:

– Inversión real y sostenida en Rodalies, sanidad y educación.

– Planificación a largo plazo centrada en lo público.

– Condiciones laborales dignas para quienes sostienen los servicios.

– Participación social y organización colectiva.

Porque se ha demostrado ya muchas veces que cuando la ciudadanía se organiza, los políticos se ponen las pilas y trabajan para que los servicios públicos avancen.

Cuando las trabajadoras se movilizan, se abren caminos que les permiten poder negociar y conseguir mejoras llegando a puntos de encuentro con fuerza gracias a la presión social.

Y cuando lo común se pone en el centro, la sociedad se fortalece.

Defender los servicios públicos es defender la dignidad colectiva. Es defender la vida frente a quienes nos quieren sumisos y con miedo. Y seguir organizándonos es la única garantía de que Rodalies, la sanidad y la educación estén realmente al servicio de la gente.

Salgamos, por ellas, por ellos, por ti.

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