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El fútbol como espejo: cuando el balón se mancha de política

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[[File:Football Pallo valmiina-cropped.jpg|Football_Pallo_valmiina-cropped]]

El fútbol, nos dicen, debería ser solo deporte. Una evasión, un juego, un espectáculo global. Pero basta con rascar un poco la superficie para comprobar que pocas veces la pelota rueda aislada de la historia. El césped es escenario de propaganda, de disputas y de silencios cómplices.

En 1992, el mapa europeo ardía con la desintegración de Yugoslavia. Mientras los cañones tronaban en Bosnia, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba la Resolución 757: sanciones económicas, diplomáticas y deportivas contra la llamada República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro). La FIFA y la UEFA acataron. La selección que se había ganado en el campo su billete para la Eurocopa fue apartada a última hora; Dinamarca, que ocupó su lugar, acabó alzando el trofeo en Gotemburgo. Ese gesto marcó un antes y un después: la política entraba por la puerta grande en el templo sagrado del fútbol.

El mensaje era claro: cuando un Estado sobrepasa ciertos límites, la comunidad internacional puede usar también el deporte como campo de sanción. El balón, convertido en arma diplomática, deja de ser inocente.

Desde entonces, cada Mundial o Eurocopa confirma esa tensión entre deporte y política. Argentina 78 fue el escaparate de una dictadura feroz que intentaba blanquearse. Italia 90 coincidió con el final de la Guerra Fría y el anuncio de una Alemania reunificada. Sudáfrica 2010 se presentó como escaparate del “nuevo país” pos-apartheid, mientras los barrios pobres cargaban con los desalojos. Brasil 2014 estalló en protestas contra el gasto desorbitado en estadios. El fútbol como ritual planetario, pero también como escenario donde se escenifica quién manda, quién protesta y quién calla. Rusia, en cambio, pasó de ser anfitriona del Mundial 2018 —usando el torneo como escaparate de soft power— a quedar fuera de la mayoría de competiciones internacionales tras la invasión de Ucrania en 2022. En ese caso, la exclusión fue inmediata y casi total.

La pregunta incómoda hoy es otra: ¿por qué unos conflictos merecen la sanción deportiva inmediata y otros solo generan comunicados tibios? ¿Por qué Yugoslavia fue apartada de la Eurocopa mientras en otros casos, como el de Israel y su política hacia Palestina, las federaciones internacionales optan por la pasividad? El doble rasero convierte al deporte en cómplice: un terreno donde se exhibe la desigualdad del castigo, la selectividad de la moral.

El deporte, ese espectáculo que promete unir a los pueblos bajo las banderas, termina siendo un espejo de la geopolítica: muestra tanto los sueños de comunidad como las fracturas más profundas. Y lo que se juega en el césped no son solo goles: son relatos, legitimidades, silencios y, a veces, la dignidad de pueblos enteros.

Oscar Guisado escribe sobre los últimos fusilados en el franquismo (enlace abajo)

Memoria viva: los cinco últimos fusilados por el franquismo

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Memoria viva: los cinco últimos fusilados por el franquismo

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[[File:Franco y Carrero Blanco.jpg|Franco_y_Carrero_Blanco]]

El 27 de septiembre de 1975, apenas dos meses antes de la muerte de Franco, el régimen dictatorial ejecutó a cinco jóvenes antifascistas tras juicios sumarísimos sin garantías. Fueron los últimos fusilamientos del franquismo, pero no los últimos crímenes. Aquel día, el Estado quiso reafirmar su poder con sangre. Hoy, medio siglo después, seguimos exigiendo verdad, justicia y reparación.

Ione Belarra, Secretaria General de Podemos.

Los nombres que no se borran:

  • Xosé Humberto Baena Alonso (24 años)
  • José Luis Sánchez-Bravo Solla (22 años)
  • Ramón García Sanz (27 años)
    Militantes del FRAP, fusilados en Hoyo de Manzanares (Madrid).
  • Juan Paredes Manot “Txiki” (21 años)
    Ejecutado en el cementerio de Collserola (Barcelona).
  • Ángel Otaegui Echevarría (33 años)
    Fusilado en Burgos.
    Cinco vidas truncadas por un régimen que agonizaba, pero que quiso morir matando. Cinco ejemplos de dignidad frente al terror. En sus cartas de despedida, Baena pedía “ver la muerte de frente” y Txiki escribía: “Viva la solidaridad de los pueblos”.
    Los consejos de guerra que dictaron las penas de muerte fueron farsas judiciales. Se denegaron pruebas, testigos, defensa. La decisión de matar ya estaba tomada. La presión internacional fue enorme: embajadores retirados, manifestaciones en Europa y América Latina, incluso el Papa Pablo VI pidió clemencia. Pero el régimen no cedió.
  • Hoy, sus nombres resuenan en actos de homenaje, placas, aulas universitarias y propuestas legislativas. La Ley de Memoria Democrática ha anulado algunas de sus condenas, pero aún queda camino por recorrer. La impunidad persiste, y la memoria sigue siendo campo de disputa.
    Recordarlos no es mirar al pasado: es defender el presente frente a los rebrotes del fascismo, es educar a las nuevas generaciones, es construir una democracia que no olvide a sus víctimas.

    Desde colectivos memorialistas, asociaciones vecinales y espacios como el cementerio de Pereiró o Collserola, se alza cada año el grito de justicia. Porque como dijo Flor Baena, hermana de Xosé Humberto: “Lo importante es que para la historia mi hermano quede como un asesinado, no como un asesino”.

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La Flotilla de la Libertad bajo ataque: la intimidación como estrategia del Estado de Israel

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[[File:Global Sumud Flotilla Sidi Bou Said Tunis Tunisia 07-09-2025-05567 37.jpg|Global_Sumud_Flotilla_Sidi_Bou_Said_Tunis_Tunisia_07-09-2025-05567_37]]

Una vez más, la Flotilla de la Libertad, que transporta ayuda humanitaria hacia Gaza, ha sido blanco de ataques. Al menos trece explosiones han sido reportadas en las últimas horas, en un intento evidente de frenar la llegada de alimentos, medicinas y esperanza a una población que lleva años resistiendo un asedio inhumano.
No es un hecho aislado. Forma parte de una estrategia sistemática del Estado de Israel, que actúa con total impunidad para intimidar a las flotillas solidarias y enviar un mensaje claro: nadie debe atreverse a romper el bloqueo. Este patrón de violencia busca no solo impedir la llegada de ayuda, sino también sembrar miedo entre quienes, desde distintos rincones del mundo, se organizan para acompañar al pueblo palestino.


Hablar de “seguridad” o de “defensa propia” en este contexto es un insulto a la verdad. Lo que vemos es un ejercicio de poder colonial y genocida, que pretende deshumanizar a toda una población y castigar a quienes se solidarizan con ella. Cada ataque contra la Flotilla es también un ataque contra la dignidad, la justicia y el derecho internacional.


Pero la intimidación no está logrando su objetivo. Al contrario: cada explosión, cada intento de silenciar la solidaridad, multiplica la indignación y fortalece la convicción de que Palestina no está sola. La resistencia no se detiene en las fronteras ni en los mares.
Hoy más que nunca, es necesario alzar la voz, denunciar estos crímenes y exigir a la comunidad internacional que deje de mirar hacia otro lado. La Flotilla de la Libertad no es solo un barco: es un símbolo de humanidad frente a la barbarie.

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Podemos tumba el traspaso de competencias de inmigración a Catalunya: “No seremos cómplices del racismo institucional”

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Hoy, Podemos ha dado un golpe de autoridad en el Congreso tumbando el intento de Junts de hacerse con las competencias de inmigración en Catalunya. La propuesta, respaldada en la negociación con el Gobierno, pretendía transferir esas atribuciones a la Generalitat, por su parte, Podemos ha denunciado que se trataba de una medida cargada de racismo y que buscaba abrir la puerta a políticas de exclusión.

Desde la formación morada se subraya que la inmigración debe ser abordada desde una perspectiva de derechos humanos y no como un problema a gestionar desde la lógica policial o administrativa. En palabras de sus portavoces, aceptar el traspaso significaba “legitimar un marco donde las personas migrantes pasan a ser moneda de cambio entre partidos”.

La decisión ha generado malestar en el bloque plurinacional: ERC, Junts y EH Bildu han mostrado su enfado ante lo que consideran un bloqueo injustificado. Sin embargo, desde Podemos responden que su posición es de principios: “Ni con el PSOE ni con la derecha nacionalista vamos a avalar políticas que pongan en riesgo la vida y la dignidad de quienes llegan a nuestro país en busca de un futuro mejor”.

El partido insiste en que los derechos de las personas migrantes no se negocian en una mesa de pactos autonómicos y que lo urgente es reforzar la acogida, garantizar papeles para todas y combatir la precariedad que sufren en barrios y centros de trabajo.

Con este movimiento, Podemos marca distancia con sus socios y deja claro que su hoja de ruta pasa por situar la defensa de las mayorías sociales, también de las personas migrantes, en el centro del tablero político.

Redacción:Sara Serrano escribe sobre el infierno del metro de Madrid de Ayuso (Pincha en el enlace más abajo)

El Metro de Madrid: el infierno bajo tierra de Ayuso.

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Indulto parcial a dos de Los 6 de Zaragoza: la lucha continúa

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Javitxu

El Gobierno ha concedido el indulto a Adrián Latorre Rayo y Francisco Javier “Javitxu” Aijón Vázquez, dos de los jóvenes condenados por participar en la protesta antifascista del 17 de enero de 2019 contra un mitin de Vox en Zaragoza. Tras más de un año y medio en prisión, la medida de gracia les permitirá recuperar la libertad. Pero no nos engañemos: esto no es justicia completa.
Porque las multas y condenas económicas siguen intactas. Hablamos de cifras que pueden superar los 200.000 euros entre indemnizaciones, costas y sanciones. Una carga asfixiante que no desaparece con el indulto y que demuestra que el castigo no era solo privarles de libertad, sino también quebrarles económicamente.
Estar en la calle, alzar la voz contra el fascismo y defender derechos no debería ser motivo de cárcel. Sin embargo, este caso —como tantos otros— se ha construido sin pruebas sólidas, basándose únicamente en testimonios policiales y grabaciones de mala calidad que no permitían identificar a los acusados. Es la enésima vez que vemos cómo se condena a personas por ejercer su derecho a protestar, mientras el poder policial actúa sin rendir cuentas.


Las detenciones se produjeron horas después de los altercados, lejos del lugar, y de forma aleatoria. Aun así, los tribunales ratificaron las condenas una y otra vez. Este patrón se repite: acusaciones sin pruebas materiales, sentencias que se sostienen en la palabra de quienes tienen el monopolio de la fuerza, y un sistema que protege más la imagen de la autoridad que los derechos de la ciudadanía.

El indulto de Adrián y Javitxu es fruto de años de movilización popular: manifestaciones, recogidas de firmas, campañas en redes, actos y solidaridad constante. Pero dos compañeros siguen en prisión —Imad y Daniel— y las sanciones económicas continúan. No podemos hablar de victoria total mientras haya personas encarceladas por protestar y familias endeudadas por defender la dignidad.

Este caso es un recordatorio de que la protesta es un derecho, no un crimen. Y de que la impunidad policial y judicial se combate con organización, solidaridad y presión constante. No nos conformamos con indultos parciales: exigimos la libertad de todos y la anulación de las multas. Porque defender derechos nunca debería costar cárcel… ni 200.000 euros.

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El Metro de Madrid: el infierno bajo tierra de Ayuso.

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[[File:Madrid Metro Map.svg|Madrid_Metro_Map]]

Hoy me apetece reflexionar con vosotros/as sobre el metro de Madrid, que se ha convertido en una pesadilla diaria y la culpa tiene nombre y apellidos, Isabel Díaz Ayuso.

Quien quiera entender lo que significa Isabel Díaz Ayuso para Madrid, que baje al metro. Ahí está todo, abandono, caos, improvisación y un desprecio constante hacia la gente que se supone que representa. No hacen falta discursos ni ruedas de prensa, basta con subirse a un vagón para comprobar lo poco que le importan los/as madrileños/as a su presidenta.

Trenes que no llegan, andenes abarrotados, averías constantes, escaleras mecánicas y ascensores parados durante semanas… y mientras tanto, la presidenta presume en televisión de lo bien que funciona todo. ¿De verdad nos toma por tontos/as?

Quienes usamos el metro sabemos la verdad, llegar a tiempo al trabajo o a clase es casi un milagro, el calor dentro de los vagones es insoportable, los retrasos son constantes, dentro de los vagones, y en estos dias también fuera de ellos, estamos como en latas de sardinas, la sensación de abandono es absoluta. Pero no pasa nada, somos clase trabajadora, y para ella, nuestro tiempo y nuestra dignidad no importaran.

Mientras el metro colapsa, se nos intenta convencer de que vivimos en una capital moderna y eficiente. La propaganda se impone a la realidad, pero la realidad termina explotando en la cara de millones de usuarios que sienten que no importan.

Ayuso entiende el transporte público como un gasto molesto, (ella nunca y los suyos no lo necesitan). Por eso el metro se pudre lentamente, porque para este gobierno la incomodidad diaria de los/as ciudadanos/as nuestro tiempo y nuestra dignidad no tienen el más mínimo valor frente al rédito político del eslogan fácil.

Y si hablo del metro no me puedo olvidar de mencionar la línea 7B y su nefasta gestión que está causando daños irreparables en las vidas de los y las vecinas de Coslada y San Fernando De Henares.

Las grietas en las casas, los desalojos forzados, la angustia diaria de no saber si tu vivienda será la siguiente en ser demolida… todo esto no es fruto del azar, sino de una gestión negligente y chapucera por parte de los gobiernos autonómicos del Partido Popular. La Comunidad de Madrid lleva años mirando hacia otro lado, ocultando su responsabilidad y dejando que sean los vecinos y vecinas quienes paguen las consecuencias de unos errores técnicos y políticos que nunca debieron producirse.

Los afectados de la 7B no solo han perdido su hogar, también han sido víctimas de una administración que promete soluciones que nunca llegan, que improvisa parches en lugar de dar respuestas reales y que, en definitiva, demuestra un desprecio absoluto por los derechos más elementales de la ciudadanía.

Esto no es un error técnico, es una estafa política. Han destrozado un barrio entero y van camino de destrozar dos municipios completos, pero en lugar de reparar el daño, se dedican a la propaganda y a la mentira. Los/as vecinos y vecinas merecen justicia, no migajas ni excusas. La Comunidad de Madrid ha convertido una infraestructura pública en una máquina de arruinar vidas.

Ayuso puede seguir con su propaganda y sus fotos, pero la realidad la sufrimos nosotros/as, los/as que tenemos que soportar un servicio público que se cae a pedazos por su falta de inversión y de interés. Lo que ocurre en el metro es una vergüenza, un reflejo del desprecio de este gobierno hacia los/as madrileños y madrileñas.

El enfado de estos días de todas las personas que utilizamos el metro es legítimo, porque cada minuto perdido en un andén abarrotado es un recordatorio de que este gobierno de Ayuso nos toma por tontas/os.

Una de las cosas que me parece muy indignante de todo esto es que nos quieren convencer de que no hay alternativa, de que todo “es lo que hay”. Pero no, lo que hay es un gobierno que desprecia a su gente y la alternativa es clara, votar a favor de los servicios públicos en 2027. El metro es solo otra cosa mas de la mala gestion de esta señora y de sus ya famosas politicas de destrucción de lo común.

Ya basta de excusas, queremos un metro que funcione, somos los/as ciudadanos y ciudadanas quienes pagamos el precio en tiempo, en dinero y en paciencia, mi reflexión es clara:
NO TODAS LAS PERSONAS TENEMOS LAS MIMAS 24 HORAS.

Conchi Abellán habla sobre la deriva ultraderechista de Junts y el «grado de catalanidad»

Catalunya no necesita racistas, necesita derechos.

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Catalunya no necesita racistas, necesita derechos.

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[[File:Logo partit Junts per Catalunya.png|Logo_partit_Junts_per_Catalunya]]

Estos días Junts va diciendo que Podemos es “catalanófobo”. Mirad: No es una cuestión de si un partido es o no catalonófobo.
Esto va de catalanas y catalanes, de gente de aquí, de los barrios, de los pueblos, de la clase trabajadora que aguanta el peso del país, que levanta la persiana de su negocio cada día, que paga sus impuestos y con su esfuerzo levanta Catalunya.

Y tenemos tanto derecho como cualquiera a decir bien alto que Catalunya no se defiende con racismo ni con discursos que dividen, sino con derechos para todas, todos y todes.
Junts lleva años jugando a lo mismo, lo hemos visto muchas veces, hablan de independencia para tapar sus políticas que recortan, degradan y privatizan los servicios públicos, sin obviar los tantos casos de corrupción que tienen aquellos que les apoyan.

Pero, como ya les van quedando cada vez menos argumentos para seguir con la matraca de sus discursos vacíos ahora van más allá, y lo hacen desde un discurso que huele a xenofobia por todos lados (quizás es que tienen miedo de que les quiten votos AC con Silvia Orriols al mando).

Aquí algunos ejemplos de su racismo:

– Quieren que para tener papeles en Catalunya haya que demostrar tener el catalán https://www.lne.es/espana/2025/03/05/junts-ley-permisos-residencia-conocimiento-catalan-114957177.html.

– Proponen un “grado de catalanidad” para regularizar inmigrantes. ¿De verdad alguien cree que eso no es racismo institucional?
https://elpais.com/espana/catalunya/2025-03-06/junts-quiere-fijar-por-ley-el-grado-de-catalanidad-de-los-nuevos-inmigrantes.html.

Y hasta estudian prohibir el burka, el nicab, el burkini y el velo en escuelas (ojo, que las monjas pueden llevarlo donde les dé la gana)  https://cadenaser.com/nacional/2025/05/21/junts-estudia-prohibir-el-burka-el-nicab-y-el-burkini-en-cataluna-cadena-ser/.

Eso no es defender Catalunya, el territorio, la lengua ni la cultura, eso es levantar muros entre vecinos y vecinas. Es señalar con el dedo a quien de por si ya lo tiene más difícil.
Lo que proponen es seguir dividiendo a la gente trabajadora, a los y las de abajo para que las élites de siempre sigan mandando como quieran y todo siempre mezclado con la independencia, retorciendo sus discursos culpando a otras de su incapacidad de hacer política por el bien común y utilizar sus micrófonos para seguir manteniendo sus poltronas y que no les quiten el espacio y los votos un partido ultra que podría estar alineado con los nazis pero hablando en catalán.

Catalunya será de todas y de todos o no será. No necesitamos que nadie la salve con discursos de odio.
Lo que necesita Catalunya y su gente son más escuelas públicas, más sanidad pública, más vivienda digna, mejores condiciones laborales y más derechos humanos.

Y eso se consigue con presupuestos expansivos que tengan la voluntad política de transformar de verdad, haciendo políticas valientes para ampliar derechos y sean para el bien común y no para una foto ni para defender banderas.

En Catalunya lo tenemos claro: queremos una Catalunya plural, diversa, feminista, antirracista y justa.

Una Catalunya que no deje a nadie atrás, que no pida carnets de identidad cultural para tener derechos, que respete las lenguas pero sobre todo que respete a las personas.
Porque Catalunya no se defiende excluyendo, se defiende compartiendo, cuidando y garantizando derechos para todas y todos y si Junts quiere seguir jugando a dividirnos.

Se defiende regularizando a los y las inmigrantes con la ley propuesta por los colectivos y con apoyo de la sociedad.
Así que Junts tenga claro que aquí estamos y que en los barrios y en los pueblos nos encontrarán de frente y organizadas, levantando el puño y defendiendo la vida por encima de todo.

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Ayuso premia el silencio: millones para una entidad vinculada a un abusador del PP

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[[File:Isabel Díaz Ayuso 2024 (cropped).jpg|Isabel_Díaz_Ayuso_2024_(cropped)]]

Mientras Isabel Díaz Ayuso se envuelve en discursos de “feminismo” para justificar lo injustificable —desde la represión de protestas hasta su silencio ante el genocidio en Gaza— su gobierno adjudica 1,8 millones de euros a una entidad marcada por los abusos sexuales y el nepotismo político.
La Fundación Padre Garralda-Horizontes Abiertos, vinculada al exconcejal del PP Rodrigo de Santos —condenado por abusos sexuales— ha sido beneficiada por la Comunidad de Madrid para gestionar centros de atención a mujeres víctimas de violencia de género. Sí, has leído bien: una entidad ligada a un abusador, premiada para atender a mujeres maltratadas.


¿Cómo se adjudican estos contratos?

  • En al menos dos casos, solo se presentó esta fundación, lo que ha levantado sospechas sobre los pliegos y la transparencia del proceso.
  • Las trabajadoras han impugnado la contratación, paralizando el proceso desde agosto.
  • La adjudicación se hizo a dedo, tras quedar desierta la licitación.
    ¿Quién está detrás?
  • La fundación ha estado dirigida por figuras del PP, como Lola Navarro, exdirectora de Asuntos Sociales en la Comunidad y actual consejera en el Ayuntamiento de Almeida.
  • Rodrigo de Santos, condenado por abusos, fue contratado por esta entidad cuando ya había sido sentenciado.
    ¿Feminismo?
    Ayuso utiliza el feminismo como escudo retórico mientras financia con dinero público a quienes han encubierto o colaborado con agresores. Su gobierno prohíbe gestos de apoyo a Palestina en las escuelas, pero premia a entidades con historial de abusos. ¿Qué clase de valores defiende realmente?
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EL SAQUEO DE DISENSO: «NOS OBLIGAN A TRANSFERIR INGENTES CANTIDADES DE DINERO A LA FUNDACIÓN»

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[[File:Fundación Disenso Logo.svg|Fundación_Disenso_Logo]]

La denuncia desde dentro

La bomba ha estallado en el corazón de la ultraderecha. Idoia Ribas, exdiputada de Vox en Baleares, ha destapado lo que muchos sospechaban: el partido obligaba a desviar dinero público hacia la fundación Disenso, un chiringuito diseñado a medida de Santiago Abascal. No hablamos de pequeñas cantidades, sino de trasvases millonarios, que iban a parar a una entidad en la que Abascal se autoproclamó presidente vitalicio.

Las palabras de Ribas no son una anécdota. Su testimonio confirma que el proyecto ultra no es solo reaccionario en lo ideológico, sino profundamente corrupto en lo material. Vox se presenta como la “alternativa limpia” frente a los partidos tradicionales, pero sus prácticas internas lo asemejan más a una mafia con estética verde que a una organización democrática.

El doble discurso de Vox

El discurso oficial del partido insiste en que las subvenciones son el cáncer de España. Señalan a los migrantes, a las familias precarizadas, a las mujeres que reciben ayudas, a los jóvenes que acceden a becas. Con cada discurso repiten la misma idea: “vivís de lo público”.

Pero la realidad es exactamente la contraria. Quienes viven de lo público son ellos. Mientras insultan a los barrios obreros por supuestamente “chupar del bote”, desvían impuestos de toda la ciudadanía para reforzar su red clientelar y financiar la maquinaria propagandística de Disenso.

En otras palabras: los pobres son estigmatizados por recibir ayudas mínimas, mientras Abascal y su partido montan su propio cortijo subvencionado.

Disenso: un chiringuito ultra con dinero de todas y todos

La fundación Disenso nació en 2020 como el “think tank” de Vox. Oficialmente, su misión es “difundir ideas patrióticas” y generar discurso. En la práctica, se convirtió en un cajero automático para el partido, financiado con fondos que deberían destinarse a necesidades sociales reales.

La trampa está en que, al ser fundación privada, Disenso permite operar con opacidad. Así, Vox transforma dinero público en poder privado, blindado bajo la figura de Abascal como presidente vitalicio. Ninguna democracia seria debería tolerar semejante nivel de privatización de lo común.

El método mafioso: lealtad o expulsión

Ribas no solo denunció el desvío de fondos. También explicó cómo se ejerce la disciplina interna: quien se niega a participar en estas prácticas es apartado. El mecanismo es claro: obediencia absoluta o expulsión inmediata.

La propia Ribas fue purgada por no tragar con el engranaje. Y no es un caso aislado. Otras voces críticas dentro del partido han relatado presiones, amenazas y un ambiente asfixiante que poco tiene que ver con la democracia interna.

Un espejo de los viejos partidos

El caso de Disenso demuestra que Vox es más parecido al viejo PP de Gürtel o Bárcenas de lo que quieren reconocer. Redes clientelares, desvío de fondos, cajas opacas… El envoltorio puede ser nuevo —banderas, discursos incendiarios, propaganda ultra— pero el fondo es el mismo: corrupción estructural para enriquecer a una élite reducida.

La diferencia es que Vox combina esa corrupción con un discurso reaccionario que erosiona derechos y libertades. Es decir: son corruptos y además quieren acabar con la democracia.

¿Dónde está el control público?

La pregunta clave es: ¿cómo es posible que un partido reciba dinero de las instituciones y lo utilice para financiar su fundación privada? ¿Qué controles fallan para que esto suceda a plena luz del día?

El caso Ribas debería servir para abrir un debate urgente: la financiación de los partidos no puede seguir siendo una caja negra. La ciudadanía tiene derecho a saber a dónde va cada euro de sus impuestos.

Vox no es solo un peligro por su ideología machista, racista y clasista. Lo es también porque usa lo público para enriquecerse a costa de la mayoría social. Abascal no defiende a España: defiende su caja privada, su puesto vitalicio y los privilegios de su camarilla.

La denuncia de Ribas ha abierto una grieta en el muro ultra. La tarea ahora es empujar con fuerza, señalar cada chanchullo, cada euro robado, cada mentira disfrazada de patriotismo.

Porque si algo está claro es que la democracia no puede permitirse seguir financiando a sus enemigos.

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Podemos denuncia al Ministerio de Economía: cuando la dignidad política se convierte en acción

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Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez continúa con gestos simbólicos y declaraciones vacías, Podemos ha dado un paso firme y valiente: denunciar por prevaricación al Ministerio de Economía por no detener el comercio y tránsito de armas con Israel. Una acción que no solo señala responsabilidades, sino que rompe el silencio cómplice que permite que continúe el genocidio contra el pueblo palestino.
La denuncia, presentada por la formación morada, acusa al Ministerio de Carlos Cuerpo de “inacción deliberada” ante una solicitud formal para suspender todos los contratos armamentísticos con Israel, en línea con resoluciones de la ONU y la Corte Penal Internacional. No solo ignoraron la petición, sino que han seguido firmando contratos millonarios con empresas israelíes, por más de 1.000 millones de euros. ¿Cómo puede un gobierno que se dice progresista justificar esto?


En un contexto internacional donde cada vez más voces denuncian crímenes de guerra y posibles actos de genocidio en Gaza, Podemos es la única fuerza política en España que ha decidido actuar con coherencia y valentía. No basta con condenar en Twitter. No basta con declaraciones diplomáticas. Hace falta cortar el suministro de armas, frenar el comercio, y exigir responsabilidades políticas y penales.
Mientras el PSOE se escuda en trámites y promesas que nunca llegan, Podemos interpela directamente a la justicia, a la ciudadanía y a la conciencia colectiva. Esta denuncia no es solo un gesto jurídico: es un grito político que exige que España deje de ser cómplice.


Ione Belarra lo dijo claro: “Estaban obligados a detener el comercio de armas… y no lo hicieron”.
La denuncia por prevaricación omisiva no es una maniobra partidista. Es una exigencia ética. Podemos está diciendo lo que muchos pensamos: no en nuestro nombre. No con nuestro dinero. No con nuestras instituciones.

La pelota está en el tejado del poder judicial. Pero también en el de la sociedad civil. Podemos ha abierto una vía institucional para frenar el genocidio. Ahora toca que la ciudadanía empuje, que los movimientos sociales se movilicen, y que la presión no cese.
Porque cuando el Gobierno mira hacia otro lado, Podemos mira de frente. Y actúa.

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